Viernes, 21 de Septiembre de 2018

Email sin respuesta

Hoy en día en esta sociedad envuelta en las tecnologías en la que todo mensaje de comunicación parece pasar a través de Whatsapp, de emails, de una notificación en Twitter, Facebook , LinkedIn u otras redes sociales.

En las que recibimos montones de mensajes al día, parece que estamos en continua comunicación y al mismo tiempo, tan distantes unos de otros.

Todos enviamos diariamente varios tipos de mensajes al día, a través de diferentes redes sociales. Cuando lo hacemos es porque para nosotros es importante independientemente del contenido, si es de trabajo, si es personal, incluso ese chiste que mandamos al grupo de whatsapp de amigos.

En el momento que mandamos un mensaje es porque tenemos intención comunicativa, queremos compartir con nuestro receptor dicha información y por lo tanto esperamos una respuesta por su parte.

Hoy en día la mayoría de las empresas y administraciones públicas tienen un correo electrónico, web, redes sociales para ponerte en contacto con ellos. Pues bien, no sé si soy la única persona que le sucede lo siguiente, envío correos y no recibo respuesta, como si no le hubiese dado a la tecla de enviar.

Pasado unos días compruebas como una boba, que de verdad has enviado el mensaje. Ves que sí, que está en la bandeja de enviado correctamente, pero en la de recibidos ni rastro.

Queridos lectores, ¿a ustedes también les pasa? Espero no ser la única, ya sé que no es buen consuelo, ver que hay más afectados como yo. ¿O son ustedes de los del otro lado de la red, aquellos que ven el mensaje y ni lo miran? ¿O lo envían directamente a la papelera?

Cuando esto sucede, a una le da por pensar: no lo habrá visto aún, estará muy ocupado. Intentas buscarle excusas a la persona de la que esperas respuesta.

“¿O son ustedes de los del otro lado de la red, aquellos que ven el mensaje y ni lo miran?”

Pero cuando ya no es un tema familiar o de amigos sino que se trata de un tema laboral, de otra empresa o de la administración, de la que esperas una respuesta, pasado las 48 horas de cortesía que se supone que es lo correcto ya empiezas a molestarte y piensas, tal vez están saturados de mensajes, o puede que la persona responsable del correo no le dé tiempo a contestar.

O no sepa a quien reenviar tu correo para que lo respondan correctamente, o tal vez lo ha reenviado a quien corresponde y es ese tercero el que no tiene tiempo, o sea vagancia o pereza, o simplemente no les interesa lo que les planteas o preguntas. No acabas de entenderlo porque no es lo que tú harías.

Perfecto, no tiene por qué interesarle mi propuesta pero señores un mínimo de cortesía, un mínimo de educación y de respeto.

Es una pena que en esta sociedad en la que la mayoría de las conversaciones son a través de medios digitales y no cara a cara nos volvamos cada vez más fríos, menos cercanos al otro y por tanto perdamos los mínimos parámetros de cortesía.

Cómo sería: “Hemos recibido su email, su propuesta en estos momentos no nos interesa, muchas gracias” o “en breve le contestaran del departamento ‘x’, muchas gracias por confiar en nosotros”.

Porque ese es el problema, que uno, confía en esa empresa o en esa red social y al ver que no se molestan en responder con un mínimo de educación dejas de confiar en ellos. No se dan cuenta de lo importante que son los pequeños detalles y lo mucho que dicen de una persona (o de una empresa), en la que desde el encargado de los emails hasta el director general, son responsables de esa falta de cortesía y por tanto de esa pérdida de buena imagen.

“Uno confía en esa empresa, o en esa red social, y al ver que no se molestan en responder con un mínimo de educación dejas de confiar en ellos”

Como anécdota al caso, les contaré que el año pasado envíe 27 email a mitad de diciembre por un asunto laboral-personal, en el que no se les pedía nada. Al contrario, se les ofrecía desinteresadamente junto con una felicitación de Navidad. Tan solo me contestaron dos personas agradecidas y felicitándome la Navidad.

¿Qué les parece? Supongo que más de uno le sonará esto y le habrá pasado en alguna ocasión.

Realmente no sé si es un tema de que se creen superiores, de tiempo -pero de eso todos andamos escasos-, problemas de protocolo, de indiferencia, de leer y dejarlo para luego -y se les olvida- o simplemente que cada uno vamos a lo nuestro sin importarnos el de al lado.

Y que cada vez sabemos menos qué es eso de la buena educación, la cortesía, el respeto -a ellos también les puede pasar alguna vez-, el detalle…

Sigo sin saber porque la gente no responde a los emails o Whatsapp pero solo espero que después de leer estas palabras alguno se plantee mejorar este tema. Y hacer más feliz a aquellos que están ‘al otro lado’, porque aún recibiendo un ‘no’ por respuesta, siempre es mejor que el silencio.

*Cristina Gil Gil es autora de La profe responde de la Editorial Palabra, y también autora del blog Ideas para crear y disfrutar