Jueves, 19 de Julio de 2018

En España no se eligen presidentes sino que se invisten. Es decir, los eligen los diputados. No los votantes.

Los políticos catalanes, como los demás, siguen a sus cositas. Y como no llegan a un acuerdo para el reparto del poder, mantienen a Cataluña en un impás de incertidumbre sobre su futuro gobierno.


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El mismo impás que tuvo Rajoy para su investidura, el mismo que tiene actualmente Merkel en Alemania.

Es la consecuencia del cambio de correlación de peso de los partidos en el ‘Estado de Partidos‘ -que no en democracia-, hasta que haya un nuevo reparto del pastel.

Mientras tanto, ha surgido medio en broma medio en serio un movimiento en Cataluña que me parece interesante. Tabarnia contra Tractorluña.

Las zonas más industrializadas y urbanas se rebelan contra las zonas rurales.

Los argumentos que utilizan no sólo son aplicables a Cataluña, sino a esta España en la que la recaudación se hace en las zonas urbanas, pero el diputado se gana en las rurales, con una ley electoral que hace valer 2 o 3 veces más el voto en las zonas rurales que en las urbanas.

Argumentan los defensores de Tabarnia su peso en el PIB de la Comunidad, la proporción de habitantes en relación al conjunto, su mayor industrialización, la mayor recaudación tributaria.

Por el contrario, su voto está infrarrepresentado en el Parlamento catalán y reciben menos ayudas y subvenciones.

“El diputado se gana en las zonas rurales, con una ley electoral que hace valer 2 o 3 veces más el voto en las zonas rurales que en las urbanas”

En Aragón, a su escala, el ICA (Impuesto sobre la Contaminación de las Aguas) ha suscitado una oposición que, en último extremo, tiene el mismo origen.

El impuesto se ha implantado para financiar el desfase económico monstruoso producido por un Plan de Depuradoras en el medio rural, desproporcionado en costes y en mantenimiento al tamaño de las poblaciones.

En las Cortes de Aragón se debatió sobre este asunto, un auténtico paripé, porque en lugar de exigir responsabilidad patrimonial personal por un plan que estaba clarísimamente inflado, los partidos de siempre echaron pelillos a la mar, hoy por ti, mañana por mí.

Y que pague Zaragoza. Solidaridad lo llaman.

También en Aragón servicios no básicos están subvencionados en zonas rurales, mientras que en Zaragoza nos los pagamos a pulmón, igual que nos pagamos la depuradora. E insisto, en servicios no básicos. No discuto que hay que financiar sanidad, educación, etc.

“Los partidos de siempre echaron pelillos a la mar, hoy por ti, mañana por mí. Y que pague Zaragoza. Solidaridad lo llaman”

Pero los lujos que se los pague el que los quiera.

Por ejemplo, en pueblos de 100 habitantes que conozco, la piscina municipal cuesta 20 euros por temporada; su equivalente en cualquier barrio de Zaragoza son unas pocas entradas.

Y hay unos cuantos ejemplos de estos servicios no básicos que si los quieres en Zaragoza te los pagas a buen precio.

El IBI en este pueblo es 6,5 veces menos que en Zaragoza, con más metros de vivienda. Es evidente el peso del PIB de Zaragoza en el conjunto de Aragón.

También el voto de Zaragoza vale casi tres veces menos que el de Huesca, y casi cuatro veces menos que el de Teruel.


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Si al final, los ciudadanos de Zaragoza tomamos conciencia de que sólo servimos para pagar impuestos y cubrir agujeros de otros, pero no pintamos nada, los partidos de siempre se van a encontrar con un gran problema, y porque en el futuro que viene más del 70% de la población va a vivir en zonas urbanas.

“El voto de Zaragoza vale casi tres veces menos que el de Huesca, y casi cuatro veces menos que el de Teruel”

De momento, por eso ni PP ni PSOE quieren cambiar la ley electoral. Y mucho menos el distrito electoral provincial.

Y así podríamos seguir replicando los argumentos de Tabarnia frente a Tractorluña.