Martes, 25 de Septiembre de 2018

El número de personas dependientes en Aragón que perciben una prestación de las administraciones públicas, Gobierno de España y Gobierno autonómico, aumenta año tras año y eso significa que parte de nuestros impuestos sirven para construir un sistema que ayuda a un grupo de población especialmente vulnerable.

En 2014, había 17.076 aragoneses beneficiarios de algún tipo de ayuda a la dependencia. Hoy, esa cifra ha aumentado a 25.721. Un avance importante, pero no en la dirección correcta.


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Los últimos datos institucionales advierten que ese significativo aumento de las ayudas que otorga el Gobierno de Aragón no se destinan mayoritariamente a los que más lo necesitan, que son los grandes dependientes, sino al contrario: más del 80% de los nuevos perceptores pertenecen a los grupos menos vulnerables.

La pregunta es muy sencilla, ¿qué grupo debería requerir prioridad para recibir una ayuda? ¿Los que están aquejados por una dependencia grave, o quienes la tienen diagnosticada como severa o moderada?

En Aragón, el presidente Lambán ha optado por exhibir el aumento de dependientes atendidos para exponerlo -y lo ha hecho sin recato- como símbolo del avance social de su gobierno de izquierdas.

Es como si a la hora de atender a los afectados por un accidente de tráfico, los servicios sanitarios de emergencia dejaran a los pacientes más graves para el final. Así es la teoría Lambán. A los que precisan más ayuda, ya les tocará.

Para el Partido Popular el enfoque de la Administración socialista en Aragón además de injusto es antisocial y oportunista.

“Así es la teoría Lambán. A los que precisan más ayuda, ya les tocará”

Injusto porque deja fuera del sistema a las personas más perjudicadas, antisocial porque el reparto no es equitativo, y oportunista porque utiliza las medias verdades para poder presentar un balance positivo de la gestión de la Dependencia.

Volvamos a las cifras. Un aragonés con dependencia moderada percibe 44 euros al mes, si sufre dependencia severa recibe 82 euros, y si está afectado por una gran dependencia hasta 300 o 400 euros.

Es decir, con lo que mensualmente cobra un gran dependiente -los que más lo necesitan- el Gobierno de Lambán atiende a seis dependientes moderados y, en consecuencia, su lista de beneficiarios crece casi de manera exponencial pero tramposamente.


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Calificar de engaño masivo esta práctica sería quedarse corto. Afirmar que los socialistas aprovechan para su beneficio partidista la Dependencia es lo correcto.

Los datos que cuadran para el Gobierno de Aragón son insostenibles e incluso hirientes para una persona dependiente que necesita ayuda varias veces al día, que precisa del apoyo indispensable y continuo de otra persona, o que requiere ayuda para afrontar tareas tan básicas como alimentarse, asearse o levantarse y acostarse en su cama.

Que las administraciones no tienen recursos suficientes para atender de inmediato a todos los dependientes es un hecho.

“Los socialistas aprovechan para su beneficio partidista la Dependencia”

Con el dinero de todos también es obligado pagar hospitales, escuelas, carreteras y un buen número de servicios públicos que disfrutamos.

Pero si de lo que hablamos es de solidaridad y por tanto de lo que podemos hacer por los demás, sería oportuno preguntarnos si una persona que recibe una ayuda a la dependencia de 44 euros al mes estaría dispuesta a dejar de percibir esa cantidad para mejorar la vida de otra cuyo grado de dependencia es extremo.

No afirmo que fuera justo, pero tal vez sí lo más coherente si atendemos al dogma social, cada vez más difícil de encontrar en los socialistas que nos gobiernan.

*Ana Marín es diputada y portavoz de Asuntos Sociales del Partido Popular en las Cortes de Aragón.