Jueves, 19 de Julio de 2018

La Cámara de Cuentas de Aragón ha alertado, mediante un informe oficial, de “numerosas irregularidades” en la gestión de las finanzas del Ayuntamiento de Caspe entre los años 2013 y 2015, durante el gobierno del Partido Popular con Pilar Herrero al frente.

El órgano fiscalizador asegura que no existe “ningún control de legalidad sobre la gestión económico financiera” del consistorio.

En el informe de fiscalización de este municipio de los años 2013, 2014 y 2015, aprobado este mes de marzo, se destaca que no se ha podido emitir una opinión de auditoría porque la información facilitada por el Ayuntamiento ha sido “parcial e incompleta“, especialmente en el ámbito de la Institución Ferial de Caspe.

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Por ello, el trabajo de la entidad fiscalizadora se ha visto “muy limitado”, según el informe emitido, al no haber sido posible “verificar totalmente la seguridad y corrección de su contenido”.

No obstante, de la documentación revisada se desprende que existen “numerosas irregularidades”, como una diferencia de cuantías entre los saldos bancarios que presenta la cuenta del Ayuntamiento y la información proporcionada a la Cámara de Cuentas por las entidades bancarias.

UN INCUMPLIMIENTO GENERALIZADO

El informe también recoge modificaciones presupuestarias que no cumplen los requisitos exigidos en la normativa de aplicación y que, en ocasiones, no han tenido un adecuado reflejo en la liquidación presupuestaria, así como diferencias significativas entre los derechos reconocidos contabilizados por los distintos tributos y los padrones aprobados y anulaciones de derechos que no han podido ser comprobadas.

 

Además, en el área de personal se evidencia que falta una relación de puestos de trabajo que claramente detalle las características de cada uno y sus retribuciones, además de la cobertura de puestos de personal fijo a través de contratos de duración determinada.

En el área de contratación se pone de manifiesto el incumplimiento generalizado de la normativa reguladora de contratos en todos los analizados, tanto en el Ayuntamiento como en la Institución Ferial.

La Cámara de Cuentas agrega que no existe una justificación de la necesidad de contratar; que no se concretan los criterios de valoración para la adjudicación de los contratos o la solvencia de los licitadores, que no se pondera adecuadamente el precio como criterio de adjudicación, y que no se realizan correctamente diversos aspectos del procedimiento como la notificación de las adjudicaciones, la aprobación de los gastos de carácter plurianual o la celebración de un acto formal de recepción del objeto del contrato.

SUBVENCIONES A DEDO SIN MOTIVACIÓN

En el área de subvenciones, el Ayuntamiento no dispone de un Plan Estratégico en el que se concreten los objetivos y financiación de las subvenciones y un gran número de ellas se conceden de forma directa y sin que se cumplan los requisitos exigidos por la ley.

Como ejemplo, se detalla que incluso en varias ocasiones se ha dado forma de subvención a lo que parece una contraprestación que el Ayuntamiento da por la realización de algún servicio.

En las convocatorias de subvenciones analizadas se incumplen requisitos como detallar los criterios de valoración establecidos para la concesión de las ayudas y no se aprueba el gasto ni la cuantía máxima que se concede.

El informe concluye que la intervención municipal no ejerce su función de examinar si las actuaciones del Ayuntamiento de Caspe cumplen los requisitos que las normas exigen, y que se limita a señalar si hay o no crédito en el presupuesto.

Finalmente, los puestos de interventor y tesorero están cubiertos “de forma accidental” por personal del Ayuntamiento, pero algunas de las funciones asociadas a estos servicios se realizan directamente por una empresa externa.

 

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El Partido Popular obtuvo el bastón de mando del Ayuntamiento de Caspe en febrero de 2013 gracias a una moción de censura contra el alcalde socialista Florencio Repollés, que apoyaron los concejales de PP, PAR y Compromiso por Caspe.

En mayo de 2015 el PSOE ganó las elecciones municipales con mayoría absoluta, al conseguir siete ediles de trece, y Jesús Senante recuperó la alcaldía para los socialistas.