Lunes, 23 de Julio de 2018

Un increíble hallazgo de los paleontólogos de las Universidades de Zaragoza, el País Vasco y Nova, en Lisboa, que han definido una nueva especie de mamífero marino -sirenio-, que vivió hace 42 millones de años en el espacio de los actuales Pirineos oscenses, ocupado entonces por una zona costera de un golfo abierto al Cantábrico.

Más de 300 fósiles de seis individuos diferentes, entre adultos y juveniles, de ‘Sobrarbesiren’ se han recuperado en Geoparque Mundial de la UNESCO Sobrarbe-Pirineos (Huesca), y las piezas más singulares se expondrán próximamente en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza, ha informado esta institución académica en una nota de prensa.


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El descubrimiento de esta nueva especie de vaca marina, considerado el primer sirenio cuadrúpedo de Eurasia y la especie más antigua del oeste de Europa, va a colocar a España, y especialmente a la provincia de Huesca, como uno de los puntos claves del mundo en el estudio de la evolución inicial de los mamíferos marinos, han apuntado las citadas fuentes.

Los sirenios son los únicos mamíferos marinos herbívoros, de ahí que se les conozca también como vacas marinas. Este grupo de mamíferos apareció por primera vez hace 50 millones de años y evolucionaron a partir de mamíferos terrestres en el continente africano hasta convertirse en animales totalmente marinos. En la actualidad, están representados por los dugongos y los manatíes que habitan en ríos y costas de latitudes tropicales.

La nueva especie hallada en el Pirineo oscense se acaba de publicar en la prestigiosa revista científica Scientific Reports por los autores Ester Díaz Berenguer y José Ignacio Canudo, de la Universidad de Zaragoza; Ainara Badiola, de la Universidad del País Vasco, y Miguel Moreno Azanza, de la Universidad Nova de Lisboa.

UN HALLAZGO EN CASTEJÓN DE SOBRARBE

El nombre elegido es ‘Sobrarbesiren cardieli’ en honor a la Comarca del Sobrarbe y a Jesús Cardiel Lalueza, descubridor del yacimiento. Se trata de un fósil clave para conocer la evolución de los sirenios ya que fue un animal cuadrúpedo, con las extremidades posteriores funcionales y que no estaba totalmente adaptado a la vida acuática.

Las investigaciones se están realizado en el contexto de la tesis doctoral de Ester Díaz Berenguer, quien en la actualidad está estudiando a fondo el esqueleto de este sirenio con el fin de conocer su apariencia y averiguar si era capaz de sostener su peso sobre sus patas posteriores o por el contrario, únicamente las utilizaban para nadar.

Uno de los fósiles encontrados en el hallazgo / Universidad de Zaragoza

Las excavaciones paleontológicas en el yacimiento de Castejón de Sobrarbe comenzaron en el año 2009 bajo la dirección de la doctora Ainara Badiola y, desde entonces, se han recuperado más de 600 fósiles de vertebrados de edad Eoceno medio –hace 42 millones de años, aproximadamente–.

De estos, unos 300 fósiles son de ‘Sobrarbesiren’, que corresponden al menos a seis individuos diferentes entre adultos y juveniles. El nuevo sirenio ‘Sobrarbesiren’ está representado por casi todos los huesos del esqueleto del animal; se han recuperado tres cráneos, numerosas vértebras y costillas, y huesos de las extremidades anteriores y posteriores, entre los que destacan dos pelvis, un fémur y el peroné de sirenio más antiguo del mundo.


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En el mismo yacimiento, también se han recuperado restos de tortugas, cocodrilos, lagartos, tiburones y pequeños mamíferos, además de fósiles de invertebrados y de plantas que junto a la geología nos permiten reconstruir el ambiente donde vivía ‘Sobrarbesiren’. Sería un área costera de un golfo marino abierto al Cantábrico, donde desembocaría un delta con mucha vegetación y un clima tropical.

 

LA EXCEPCIONAL VIDA ACUÁTICA

Los sirenios evolucionaron a partir de mamíferos terrestres en el continente africano y su adaptación a la vida acuática supuso cambios corporales, como la pérdida del pelo y de las orejas, el desarrollo de un cuerpo más hidrodinámico, con el cuello acortado, unas extremidades anteriores modificadas en aletas y unas extremidades posteriores que fueron desapareciendo hasta quedar reducidas a una pelvis y un fémur vestigiales.

Por otra parte, desarrollaron unos pulmones alargados que abarcan casi la longitud total del cuerpo del animal. Esto, junto con una cola aplanada, que les ayuda a propulsarse en el agua, y el desarrollo de huesos muy engrosados y densos, les permitió transformarse en unos nadadores lentos que se alimentaban en las praderas marinas de baja profundidad.