Domingo, 23 de Septiembre de 2018

¿Será que los códigos, o sus interpretaciones, se han quedado colgados en un bucle temporal?

Resulta que cinco maromos, presuntos inocentes, violando en un portal a una mujer, presunta culpable, está sujeto a interpretación.

En un juicio donde quizá algunas togas deciden no saber de empatía y algo más, y donde la presión social y mediática, dicen, ha podido incidir en que se aplique el “stricto sensu”.


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Y no se distingan sutilezas entre abuso y agresión: cinco frente, y tras una, en un portal.

¿Será que ahora los agresores son la sociedad enfadada y los medios de comunicación? Cualquier cosa puede ocurrir en una cultura donde se permite, o al menos se permite no poner en evidencia, que uno de cada cuatro menores -niños y niñas- sufre abusos.

Y eso que estamos y vivimos en el corazón el mundo civilizado, culto e hiperconectado. En la vieja y admirada Europa de la que nos sentimos orgullosos -yo así lo siento- por sus valores democráticos y culturales.

Vamos, que la justicia 4.0 ha realizado una interpretación estricta de la ley, según dicen, pero que la reacción ha sido la de esperar cuando la ley se interpreta -porque siempre se interpreta- y el resultado es generar desconfianza, miedo e inseguridad.

¿Será que los códigos, o sus interpretaciones, se han quedado colgados en un bucle temporal?

Y añado: más miedo, más desconfianza y más inseguridad de la que ya existe entre todas aquellas personas que han sido víctimas, o temen serlo, de abusos o agresiones, y ello condiciona totalmente su vida, en un Estado de Derecho del mundo que come: manda carallo.

Y no es que la víctima de los lobos de la manada sea menor, que no lo es, pero nada la hace culpable de haber sido agredida sexualmente por una banda, como hubiera podido intentarse hacer creer durante el proceso.

Y, por cierto, dos de ellos son garantes del Estado de Derecho.

¿Sienta esto precedente? ¿Jurisprudencia, aunque nuestra tradición jurídica no sea anglosajona? De momento, el Gobierno ya ha valorado que quizá habría que revisar algunas definiciones en el Código penal…

Una de las frases más proclamadas durante las manifestaciones por todo el país contra la sentencia de ‘La Manada’ / EFE

Si sienta precedente en negativo, ¿cualquier niña, niño, mujer u hombre están sujetos a no resultar defendidos de ataques bestiales como el de la manada?

Y si lo hace en positivo, ¿hace falta semejante sufrimiento, exposición y presunción de culpabilidad hacia una víctima, para que el Estado de Derecho reaccione y adapte la legislación y la interpretación de la misma a la realidad social?

¿Hacen falta muchas más víctimas y mucha más indignación para poner en evidencia que si la sociedad se transforma, tiene que hacerlo con la seguridad de estar protegida en un Estado de Derecho?

¿Jueces aislados del mundo, que aplican códigos que no han realizado la misma transición que la sociedad, hacia un mundo deseablemente igualitario, respetuoso y humano?

Yo no sé ni tengo capacidad para saber si sentará un precedente, pero está claro que lo que sienta es un cabreo monumental y un sentimiento de inseguridad brutal para las mujeres que no nos atrevemos, desde niñas, a salir solas por la noche a la calle, y a veces ni de día.

“¿Hace falta semejante sufrimiento y presunción de culpabilidad hacia una víctima para que el Estado de Derecho reaccione y adapte la legislación?”

Porque manadas y lobos solitarios siempre ha habido, generalmente en los entornos más amigables, cercanos a las víctimas y, por cierto, también jolgoriosos, por si las interpretaciones que realice algún ilustre del bucle del tiempo.

Será la ley, pero alguien tendrá que escuchar ese sentimiento de desolación y poner en evidencia que los códigos y su interpretación, al final siempre humana, también tienen que tener su propia transición para adaptarse a las sociedades.

Y en una sociedad democrática, en un Estado de Derecho, la Seguridad jurídica es uno de los pilares fundamentales, si no el más importante.