Miércoles, 23 de Mayo de 2018

Un aviso hecho a través de WhatsApp ha permitido al Ayuntamiento de Jaca (Huesca) hacerse con un libro datado en el año 1683 que recopila las ordenanzas municipales de la localidad en dicha época y que iba a ser vendido en una casa de subastas de Madrid.

Según informa el Consistorio jaqués, el precio de salida por el libro titulado “Ordinaciones Reales de la Ciudad de Jaca” era de 700 euros, aunque en el remate hecho mediante el derecho de tanteo, ejercido por el Ministerio de Cultura en nombre del municipio, la cantidad se situó en 850 euros, lo que significa que hubo más pujas.

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La publicación es una especie de reglamento interno en torno al funcionamiento de la institución municipal, a sus miembros, a los empleados públicos y a las relaciones del consistorio con la población.

La publicación se llevó a cabo en la imprenta de Pascual Bueno en Zaragoza, con una única y limitada edición destinada a los miembros del consistorio jaqués de la época, lo que, según las fuentes citadas, convierte al libro en un “ejemplar raro“.

El estado de conservación de libro, del que sólo se conoce otro ejemplar en la Real Academia de la Historia, es muy bueno, ya que fue sometido a un proceso de restauración con injertos de papel en los lugares donde se había perdido.

La edición se inicia con un prólogo escrito por Pedro Pablo Bonet, alcalde de Jaca en 1684, y continúa con una relación de “ordinaciones”, algunas ya abolidas en la época, que constituyen un conjunto de ordenanzas y normativas municipales.

Las normas recogidas se refieren a la forma de elección de cargos (insaculaciones), al empleo público en el consistorio o al funcionamiento de la institución.

Sobre las relaciones con la ciudad, las ordenanzas recogidas regulan aspectos como la inspección de tiendas, la concesión de licencias para la apertura de otras nuevas, los precios de venta o la forma de prohibir el consumo de carne en cuaresma.

Como curiosidad, las normas recopiladas prohíben a los ciudadanos sentarse entre los miembros del concejo o frente a ellos en actos públicos, establecen el secreto de las deliberaciones, impiden a los soldados ser miembros de la corporación, multan a las personas descorteses y veta el arrendamiento de torres en la muralla a franceses.

Las fuentes citadas señalan que “recuperar estos documentos es muy importante”, no sólo para el Archivo Municipal, sino también para la historia de la ciudad, ya que permite conocer más de cerca como se organizaba el concejo y la relación que tenía con la ciudad.