Jueves, 20 de Septiembre de 2018

La Asociación de Vecinos ‘La Huerva’ se fundó en 1992 para intentar paliar los terribles problemas que ocasionaban los más de 80 bares de ocio nocturno que existían en la denominada zona de ‘El Rollo’.

En esos años duros nos encontramos, muchas veces, con la indiferencia de las instituciones y organismos competentes. Teníamos que oír que éramos unos “amargados” y prevalecía el derecho al ocio a la tranquilidad de los vecinos.


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Ciertamente esos tiempos, de infausto recuerdo, pasaron y en los últimos años hay sentencias del Tribunal Constitucional y del de Derechos Humanos de Estrasburgo que consideran que la exposición al ruido es una violación del derecho a la intimidad personal y familiar.

La situación en nuestro barrio dio un giro dramático hace poco más de un año con la apertura de unos bares por hosteleros de dudosa reputación que, haciendo un abuso de derecho y un fraude de ley de la figura jurídica de la declaración responsable, están utilizando licencias para bares cafetería sin música como pubs de ocio nocturno o afters en una zona saturada como sigue siendo la de Moncasi.

Hemos iniciado una frenética actividad y múltiples reuniones con Delegación de Gobierno, Justicia de Aragón, Junta de Distrito Universidad, Policía Local y Nacional, Disciplina Urbanística, Ayuntamiento, Partidos Políticos, Asociación de Bares y Cafés, etc… y nuestra presencia en los medios de comunicación ha sido continua.

“Están utilizando licencias para bares cafetería sin música como pubs de ocio nocturno o afters”

Hemos conseguido el consenso de los Grupos Parlamentarios tras nuestra intervención en el Pleno del Ayuntamiento del pasado 2 de Febrero. Se han endurecido las sanciones, también existe una mayor agilidad en tramitar los expedientes que se incoan a los bares y la presencia policial se ha incrementado en nuestras calles.


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El 15 de mayo comparecimos en las Cortes de Aragón para solicitar medidas urgentes en materia de Sanidad, Contaminación Acústica, Seguridad y sobre todo para erradicar la lacra del botellón.

Como dijo Winston Churchill dirigiéndose a los miembros del Parlamento británico, “Los que nunca cambian de opinión nunca consiguen cambiar nada”. Ha llegado el momento de cambiar las cosas antes de que sea irremediablemente tarde.