Sisí Rajoy
Domingo, 19 de Agosto de 2018

Que hayamos tenido que esperar 41 años para ver prosperar una moción de censura y caer a un gobierno por este mecanismo constitucional, nos habla claramente de lo excepcional de la situación que hemos vivido a lo largo de la semana pasada.

Tan excepcional que, en realidad, la moción no arrancó el día que conocimos la sentencia del caso Gürtel sino que, en realidad, comenzó a triunfar un día 11 de febrero de 2009. Hace nada menos que 9 años y 4 meses.


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Aquel día, Mariano Rajoy se rodeó de todos los dirigentes del PP (algunas presencias como las de Camps, Rita Barberá o Esperanza Aguirre, sobrecogen vistas hoy) para decir que Gürtel “no era una trama del PP, sino una trama contra el PP” y cargar con ferocidad contra el juez Garzón y la fiscalía.

Aquel día, Mariano Rajoy unió su destino político a lo que sucediera con la instrucción de ese caso, negándose a asumir, bajo ningún concepto, responsabilidad política alguna.

Al contrario, durante los 9 años transcurridos hasta la sentencia del jueves, Rajoy y el PP han huido de cualquier responsabilidad política por aquellos hechos.

Hechos a los que, más tarde se sumarían, los papeles de Bárcenas, la fosa séptica de la Comunidad de Madrid y un largo y tedioso etcétera que Rajoy creyó poder sepultar bajo su inmovilidad.


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Cuenta la historia que la emperatriz Sisí no fue consciente de que el anarquista italiano Luigi Luchetti le había clavado un finísimo estilete en el corazón, causándole una herida mínima, pero letal, que los corsés y las ropas de la época disimulaban.

Así, la emperatriz subió a bordo de un barco en el lago suizo de Leman, donde, horas más tarde caería desmayada al desangrarse lenta pero irremisiblemente.

Al igual que la emperatriz, Rajoy fue depuesto aquel 11 de febrero de 2009 pero no fue consciente. Igual que Sisí, continuó su vida, incluso ganó elecciones como la emperatriz se embarcó en un paseo por el lago.

Pero, igual que ella estaba muerta sin saberlo, Rajoy estaba depuesto, sin saber que la moción ya había triunfado.