Viernes, 21 de Septiembre de 2018

El Ayuntamiento de Zaragoza acaba de rotular 16 calles en aragonés, aunque mantienen su nombre en castellano (idioma que algunos nos empeñamos en seguir llamando español, como se le conoce en el resto del mundo y especialmente allí donde se habla).

¿Cuál es el motivo de esa iniciativa? No puede ser la conservación de su nombre tradicional, pues el de algunos de esos lugares es español. Mi familia ha vivido durante siglos a los pies de la Peña Oroel y siempre se ha conocido como Peña Oroel. Ni la he oído nombrar ni la he leído con otra toponimia que no sea la española.

La iniciativa viene acompañada de otras como la creación por parte del Ayuntamiento de Zaragoza de la “Ofizina de Lengua Aragonesa” cuyos objetivos son “la promoción de la presencia del aragonés en la vida pública y social zaragozana, el fomento de su cultivo, apoyar su enseñanza y favorecer el uso y empleo de la lengua en cualquier relación entre la ciudadanía o las instituciones.”


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¿Existe la lengua aragonesa? No lo sé, confieso mi ignorancia. Creo que algún profesor universitario ha hecho una compilación, una especie de aragonés batúa que se ha dado en llamar fabla, a partir de las variedades dialectales que se conservan de forma muy minoritaria en los valles del Pirineo (cheso, panticuto, patués…)

¿Promocionar una lengua inventada supone la salvaguarda del patrimonio cultural aragonés? ¿Y es el aragonés una lengua tradicional zaragozana? Que yo sepa, no. Nadie que yo conozca lo ha hablado nunca ni lo ha oído hablar en nuestras calles.

Menos del 1% de la población aragonesa habla alguna de las variedades dialectales y ese escaso porcentaje se concentra en la zona norte de Huesca.

Así pues, el uso cotidiano del aragonés en Zaragoza no puede decirse que sea escaso o residual, sino directamente nulo. ¿Se quiere promover el uso del aragonés entre la ciudadanía o las instituciones?

“¿Y es el aragonés una lengua tradicional zaragozana? Que yo sepa, no”

¿Se van a remitir nuestras instituciones aragonesas oficios o notas interiores en aragonés? ¿Es eso lo que se pretende? ¿Contrataremos traductores? Permítaseme recordar que en Zaragoza se han hablado durante muchos siglos el latín, el árabe y el hebreo. ¿Son menos zaragozanas que el aragonés?

Según algunos de los últimos censos disponibles, que quizás ya hayan sido superados, hay más de treinta mil rumanos en Zaragoza, unos diez mil magrebíes, varios miles de chinos. Sus lenguas maternas, aún minoritarias en nuestra ciudad, son incomparablemente más utilizadas que el aragonés, pero no se sabe que haya una oficina de promoción de cada una de ellas.


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¿Alguien puede entender esa iniciativa?: la política lingüística no es competencia municipal, la toponimia de los lugares rotulados en aragonés en esas calles es en algunos casos española, el aragonés no se habla en Zaragoza, no es una lengua tradicional zaragozana, no hay demanda, no es una urgencia, no es una necesidad, el dinero empleado en este absurdo objetivo podría tener otro destino más perentorio.

Se me amontonan las preguntas y las objeciones. Hay prioridades políticas que no entiendo. No sé si seré el único al que le pasa.