Miércoles, 17 de Octubre de 2018

Pedro Sánchez quiere cambios dentro de la nueva ejecutiva sin repetir errores del pasado. El recién nombrado líder del PSOE está barajando nombres para su futura ejecutiva, pero una cosa tiene clara: no habrá barones o líderes territoriales. Aunque ahora todos aquellos que le declararon la “guerra” durante meses -los líderes territoriales- apelen a la unidad, Sánchez sabe que debe fortalecer su estructura interna con aliados.

En la dirección del PSOE que Sánchez eligió en su primer mandato, casi todos los líderes territoriales formaban parte de ella, aunque la mayoría como vocales, no con área de responsabilidad. Ahora, en su segundo mandato, Sánchez quiere también que los criterios de nombramiento de la nueva dirección sean “de valía, no territoriales“, y que las personas que estén sean “referentes de cada ámbito sectorial“.


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INTEGRACIÓN EN EL “NUEVO” PSOE

El líder del PSOE asegura no tener nombres en la cabeza porque, a su juicio, “lo importante es la estructura de la ejecutiva y luego ver qué perfiles se ajustan”. Su intención es “reforzar las áreas y la coordinación de determinadas secretarías“, haciendo hincapié en que habrá “unidad” e “integración” de personas que han estado en las candidaturas de Susana Díaz y Patxi López. “Todas las sensibilidades están integradas“, ha apuntado.

Dentro de tres semanas será el 39 Congreso Federal (17 y 18 de junio). Sánchez espera que casi todos los barones que apoyaron a Susana Díaz accedan a consensuar en la elección de delegados provinciales de este fin de semana las personas que irán al cónclave.

Sánchez confía en “la unidad” en todas las listas que se debatan o salgan aprobadas para acudir al Congreso Federal. Susana Díaz es la única que se resiste -por el momento- a elegir a los delegados andaluces trasladando el criterio de proporcionalidad que arrojaron el domingo las primarias.

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¿PELIGRA EL TRONO DE LAMBÁN?

Sánchez ha reiterado en las últimas horas que todos los presidentes y gobiernos autonómicos del PSOE tendrán su apoyo, pero no ha descartado relevos en los congresos regionales de julio. El líder del PSOE, según ha dicho, respetará “lo que decida la militancia“.

Tres días después de su reelección, Sánchez no hablado todavía con todos los barones que trabajaron para conseguir su dimisión, entre ellos, Javier Lambán y Emiliano García-Page. El líder del PSOE de Aragón afirmó ayer ante los periodistas que no ha llamado a Sánchez “por no molestarle”. La misma razón que esgrimió el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.