Miércoles, 24 de Octubre de 2018

Una de las empresas más fiscalizadas, denunciadas por varios grupos políticos o salpicada por actuaciones corruptas de varios exdirigentes tendrá un ‘canal ético’ para poder prevenir, detener, investigar o resolver cualquier conducta anómala o corrupta. Podría parecer una tomadura de pelo ante los casos de corrupción que vive España, pero es una realidad en Aragón.

Esta ‘genialidad’ será realidad en la empresa pública Sarga. La empresa, nacida de la fusión de las ‘niñas bonitas’ del PSOE (Sirasa) y PAR (Sodemasa) durante el Gobierno de Marcelino Iglesias fue fiscalizada recientemente por la Cámara de Cuentas.

EL POZO DE SARGA

Tal y como contó HOY ARAGÓN, según la Cámara de Cuentas, la empresa Sarga incumplía -en el año 2015- 22 actuaciones en ámbitos como el de ordenación de personal, saneamiento financiero, retribuciones, dietas o contratación. En algunos casos, como en el cobro de dietas, no había una regulación concreta para poder percibir estas retribuciones con criterios objetivos.


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Estos incumplimientos anteriores al año 2016 tenían que ver con las actuaciones incumplidas o no realizadas por el Gobierno del PP-PAR con Luisa Fernanda Rudi. Desde la creación de Sarga tras la fusión de Sirasa y Sodemasa -año 2012- hasta la salida del Ejecutivo PP-PAR en 2015.

A esto se suma, la condena a dos exdirectivos de Sarga a penas de prisión por facturar gastos de kilometraje ficticios. Los exdirectivos, Silvio Dellepiane Palomino-Rendón y Enrique Martin Bernalurdieron un plan para compensar la bajada de sueldo de uno de ellos con gastos de kilometraje ficticios por valor de 1.438 euros.

Quizá por ello, el Gobierno de Aragón considere oportuno crear un ‘canal ético’ para que haya una comunicación directa desde cualquier estamento de la empresa que perciba alguna sombra de irregularidad o corrupción.

¿UN CANAL PARA FRENAR LA CORRUPCIÓN?

Según fuentes del Gobierno de Aragón, esta vía simplifica y facilita “la comunicación de posibles conductas irregulares, poco éticas o inadecuadas que pueden materializarse en riesgos penales para Sarga”. Durante las últimas semanas la empresa ha puesto en marcha una campaña de comunicación entre sus empleados con el objetivo de divulgar al máximo la implantación de este canal.

El uso de esta herramienta es extensivo a clientes, contratistas o proveedores con los que Sarga mantenga una relación de negocio para que, de esta forma, pongan en conocimiento de la organización “cualquier sospecha o conocimiento de alguna irregularidad que haya sido, esté siendo o vaya a ser cometida por un miembro de Sarga”. Con el fin de garantizar la confidencialidad de los usuarios del ‘canal ético’, la gestión de la herramienta es llevada a cabo por un gabinete especializado externo a la empresa pública.