Lunes, 10 de Diciembre de 2018

Cuenta la leyenda que el origen de la pizza se remonta a la Roma clásica, cuando era común cocer el pan con forma redondeada y posteriormente cortado en porciones. Más recientemente, Nápoles parece ser la cuna de la pizza tal y como la conocemos en la actualidad.

Recordemos que el antiguo reino de Nápoles estuvo sometido bajo el imperio del reino de Aragón así que… ¡a ver si vamos a ser los aragoneses los auténticos inventores de este manjar!

Pizzería Da Claudio – HG

Todo esto viene a cuento porque, seguro que ya os habréis fijado, Zaragoza vive actualmente una auténtica época dorada de la pizza, todo un affaire con el mundialmente reconocido plato italiano.

Muchas son las pizzerías de altísima calidad que podrían estar perfectamente ubicadas en las calles de Roma pero que podemos encontrar en nuestra ciudad. En el blog de High Grossery hay un ranking con las cinco que pizzas que más nos gustan.

Y en él podemos encontrar lugares como Pizzería Da Claudio, que comenzó en un pequeño local con su forno di pietra en Montecanal, y hace unos meses revolucionó el centro de la ciudad con su nuevo restaurante en la calle Zumalacárregui. Un must su ‘4+3 quesos’.

Pomodoro, en pleno tubo de Zaragoza – HG

También con esa esencia puramente italiana encontramos Pomodoro, en pleno tubo de Zaragoza justo detrás de Puerta Cinegia. ¡Sus pizzas son espectaculares! La ‘Italia’ es para flipar. Otro lugar de culto para nosotros es Dolce Pizza en Parque Goya.

Con el famoso Lucca a los mandos, todo un clasicazo de la ciudad (seguro que para los grosserys a los que les gusta esto de la pizza ya saben de quien hablamos). La calzone de Nutella es para llorar.

La calzone de Nutella de la pizzería Luca – HG

Y en el capítulo de pizza a domicilio nos quedamos sin duda con Donna Pizza. Desde su local en la calle Graus reparte felicidad por toda Zaragoza de una forma que, si cerraran los ojos, cualquier italiano diría al probarla que le viene desde el mismísimo Piamonte. Probad su pizza ‘Especial’, ¡y nos contáis groseros!