Viernes, 19 de Octubre de 2018

Marcelino, y la pobre campaña de Dueso

Una de mis primeras experiencias como militante del PSOE fue hace 19 años, una noche de junio de 1998, en la que se celebraron elecciones primarias para la candidatura a la presidencia del Gobierno de Aragón en las elecciones de 1999.

Tras un recuento y una noche electoral delirante, se sucedieron días y semanas de fractura hasta que, tras un proceloso camino, Marcelino Iglesias fue proclamado candidato por Ferraz.

Un año después, a pesar de unos resultados electorales bastante mediocres (el PSOE quedó a 8 puntos del PP), Iglesias aprovechó una carambola fundada en el despecho del PAR hacia el PP y propició un pacto inédito hasta entonces: una coalición PSOE-PAR.

“Marcelino Iglesias supo que un partido unido en torno al gobierno y al Presidente es la fórmula más eficaz para ganar las elecciones”

Iglesias fue consciente de que los años de Beirut (como se conocía en toda España al PSOE aragonés) no podían volver a repetirse y que todo el partido debía unirse en torno al gobierno de Aragón y a su presidente. No puede decirse que le saliese mal, puesto que entonces empezó un periodo de hegemonía política que le llevó a la presidencia de Aragón durante 12 años, siendo aún, el único presidente aragonés que ha revalidado el cargo.

La pax Marceliniana no siempre fue sencilla. A menudo, los dirigentes de otras provincias o de la capital se sintieron relegados y muchísimos militantes se cuestionaron la insistencia en la fórmula de la coalición del PAR cuando, tras el triunfo rotundo en 2003, se abrió la posibilidad de formar coaliciones de izquierdas.

Sorprende ahora el apoyo de Iglesias a la candidatura de Carmen Dueso. Y sorprende porque él mejor que nadie supo que un partido unido en torno al gobierno y al Presidente es la fórmula más eficaz para ganar las elecciones. Y sorprende porque se insista, no sin cinismo, en que una eventual derrota de Javier Lambán no lastraría o incluso hundiría al Gobierno de Aragón.

Tal vez estas contradicciones y la ausencia de un proyecto que no se base en lo que cada cual votó en el mes de mayo, expliquen una campaña tan pobre y desangelada como la que ha hecho Carmen Dueso y que, como todo parece indicar, se vaya a negar a un debate que los militantes del PSOE merecen.