Lunes, 10 de Diciembre de 2018

Vuelve la pesadilla de Halloween

Llevamos días viendo en los escaparates disfraces, calabazas y fantasmas de Halloween, da igual que sea una juguetería o una pastelería, el caso es subirse al carro de esta nueva moda. Intentan que perdamos nuestras costumbres, nuestras creencias y nuestros valores, imponiéndonos modas que no son nuestras, celebrando una fiesta que tiene muy poco sentido en España.

‘Halloween’, cuyo significado antiguo en  lengua escocesa Allhallow-eve era víspera del día de difuntos, pero que lamentablemente ha perdido todo su significado pasando a ser una noche de brujas, calabazas, monstruos, muertos vivientes, etc. Costumbre anglosajona que cada vez está más extendida por todo el mundo y que cada año se desvirtúa más.


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La sociedad actual se empeña en romper y desterrar todas las tradiciones españolas religiosas, con esa manía de que todo sea aconfesional, de dar un aire moderno y de libertad. Están consiguiendo poco a poco que los jóvenes y niños las pierdan y adquieran otras nuevas, que los hace cada vez más esclavos de estas tendencias consumistas, sin sentido ni fundamento y que parecen ser un negocio muy rentable para el comercio.

Los tradicionales “huesos de santo” junto a las “rosquillas” dulces que se suelen tomar en estas fechas son sustituidos por galletas y pasteles con formas de calabazas, fantasmas y arañas. Los supermercados, las tiendas de ropa, papelerías, todos los comercios, se afanan por decorar sus escaparates estos días con Halloween.

“La sociedad actual se empeña en romper y desterrar todas las tradiciones españolas religiosas, con esa manía de que todo sea aconfesional, de dar un aire moderno y de libertad”

Muchos padres se unen a esta fiesta, les hace gracia disfrazar a sus hijos e incluso ellos mismos y sus casas compitiendo a ver quién la tiene más terrorífica, los niños se llenan de caramelos y dulces que no terminan comiendo y que acaban en la basura.

Si algún vecino no entra en el juego se le tacha de aburrido o carca. Por no decir de los muchos niños a los que este tema les horroriza y les deja pesadillas. Los jóvenes y no tan jóvenes bajo el anonimato del disfraz se creen que todo está permitido durante la esperada noche de Halloween.

¡Señores! No necesitamos que disfracen el país de Halloween para seguir nuestras actividades normales de consumo en tiendas, bares y lugares de ocio, un poquito más de personalidad.

El día 1 de noviembre, la tradición cristiana celebra la fiesta de Todos los Santos, personas que vivieron haciendo el bien por los demás, personas justas, solidarias, honradas, al ser festivo solemos unirla al día 2, Conmemoración de los Fieles Difuntos, con ella recordamos a todas las personas que han fallecido y están en el cielo. Nuestros seres queridos y más allegados como familiares y amigos.


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Desde pequeña he vivido en mi casa estos días visitando en el cementerio a familiares, llevándoles flores y recordándoles. Yo me pregunto si nosotros los padres de hoy, no seguimos con las tradiciones y se las enseñamos a nuestros hijos, ¿quién se acordará de nosotros cuando ya no estemos? ¿Y de los abuelos, tíos y amigos? ¿Seguirá siendo el cementerio un campo santo o pasará a ser un territorio Halloween?

Ahora pretenden olvidar todo esto que al parecer está pasado de moda, lo ven anticuado, una costumbre de beatas o viejas y se prefiere hacer fiestas de brujas, esqueletos y zombis cuanto más desagradables, sangrientos y grotescos mejor.

“¿Quién se acordará de nosotros cuando ya no estemos? ¿Y de los abuelos, tíos y amigos? ¿Seguirá siendo el cementerio un campo santo o pasará a ser un territorio Halloween?”

Es una pena que en un país con tanta riqueza en fiestas tradicionales y costumbres, dejemos que se pierdan e incorporemos otras que bien poco nos aportan. Queridos lectores, padres y abuelos, ya no es solo una cuestión de fe, en nuestras manos está mantener vivas nuestras tradiciones, las de nuestros antecesores, nuestra riqueza histórica y costumbres.

Dejémonos de tanta tontería e intentemos enseñar con nuestro ejemplo a nuestros hijos a valorar todo esto. Ya es bastante dura la vida para recrearnos en una fiesta de horrores y terror que creó esta muy lejos de lo que a un niño o a cualquier persona cabal puede parecerle la felicidad y la diversión.

*Cristina Gil Gil es autora de La profe responde de la Editorial Palabra, y también autora del blog Ideas para crear y disfrutar