Miércoles, 17 de Octubre de 2018

El Instituto Tecnológico de Aragón -ITAINNOVA- ha participado en el desarrollo del primer A340-300 de Airbus que ha completado su primer vuelo con un ala modificada, dentro del programa europeo Clean Sky, dirigido a reducir la huella medioambiental de las aeronaves.

En este proyecto, informan fuentes del ejecutivo autonómico, la empresa española Aernnova asumió la responsabilidad de algunos de los componentes, así como el montaje e integración completa de las dos alas exteriores.


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Itainnova ha participado en este proyecto con el desarrollo, en concreto, de una metodología para la simulación de ensamblajes que permite predecir las desviaciones geométricas y dimensionales que pueden generarse en un montaje como consecuencia de las desviaciones de las piezas constituyentes o las deformaciones que puede introducir el propio proceso.

El objetivo es analizar la posibilidad de esta tecnología en aviones comerciales para disminuir la huella medioambiental de la aviación, con una reducción del 50 por ciento de la resistencia aerodinámica de un ala y de hasta un 5 por ciento en las emisiones de dióxido de carbono.

El despegue del vuelo inaugural del Airbus A340 Blade en la ciudad francesa de Tarbes, con las nuevas semialas de flujo laminar, tuvo lugar a mediados de septiembre. Sobrevoló durante 3 horas y 38 minutos el sur y suroeste de Francia y aterrizó en Toulouse.

Clean Sky es el mayor programa europeo de investigación que desarrolla tecnología innovadora y de vanguardia destinada a reducir el CO2, las emisiones de gas y los niveles de ruido producidos por las aeronaves.

Financiado por el programa Horizonte 2020 de la UE, Clean Sky contribuye a fortalecer la colaboración europea de la industria aeronáutica, el liderazgo global y la competitividad, apuntan las fuentes. La compañía Airbus precisa que se trata del primer avión de ensayos del mundo con un ala de flujo laminar transónico y una verdadera estructura primaria interna.

Las alas laminares no se han utilizado en aviación comercial hasta ahora porque la tecnología no estaba lo suficientemente madura.

Otra primicia ha sido el uso de cámaras de infrarrojos en un receptáculo para medir la temperatura del ala, y el generador acústico para medir la influencia de la acústica en el flujo laminar. Además, lleva un innovador sistema reflectómetro que mide la deformación global en tiempo real durante el vuelo