Viernes, 14 de Diciembre de 2018

El duelo parlamentario en el día de hoy se ha iniciado con un cruce de calificativos entre los principales líderes de la política aragonesa, Javier Lambán y Luis María Beamonte.

El presidente del Gobierno, tras la pregunta de Beamonte (PP) sobre la atracción empresarial de Aragón, le ha criticado al líder del PP aragonés que la pregunta “llega tarde“, en alusión a la “inexistente” gestión del Gobierno de Luisa Fernanda Rudi (PP) en la anterior legislatura.

Beamonte, durante su turno de intervención, ha criticado de pleno la gestión económica del Gobierno de Lambán. El líder popular ha considerado que el Ejecutivo PSOE-CHA “está inmerso en una parálisis política con propaganda y muchos conflictos“.


Publicidad


“¿Cuántas gestiones ha hecho para la llegada de empresas desde Cataluña?”, le decía Beamonte a Lambán. La crítica desde la bancada popular ha estado centrada en la falta de atención por parte del Gobierno aragonés en garantizar la seguridad jurídica o una situación fiscal atractiva. Junto a ello, Beamonte tildó a Lambán de ser el “campeón en sangrar el bolsillo de los aragoneses“.

LAMBÁN: “TENEMOS MODELO ECONÓMICO”

En su turno de réplica, el presidente aragonés ha recriminado el oportunismo del Partido Popular por intentar ‘pescar’ empresas catalanas ante el proceso golpista emprendido por la Generalitat.

Lambán entiende que “la confianza empresarial está por encima de la media” española. Y junto a ello, según defiende el Gobierno aragonés, se han reactivado en esta legislatura los sectores estratégicos (eólica, logística y agroalimentación).

De hecho, ha enumerado que cerca de 30 empresas han ‘aterrizado’ en la comunidad aragonesa con con una inversión de más de 600 millones de euros.

Tras la aseveración, el líder autonómico ha considerado que “tenemos modelo económico“, y junto a una serie de cifras, ha defendido su buena gestión económica. Durante su intervención, también ha lanzado varios mensajes incendiarios a los conservadores. Entre otros, ha calificado al PP de “catalanofobos” por su intención de atraer empresas en un momento de debilidad política en Cataluña.