Jueves, 18 de Octubre de 2018

La Audiencia de Huesca ha condenado a penas de más de 20 años de prisión a cada uno de los dos hermanos que fueron juzgados como responsables del secuestro de una mujer en Zaragoza y del intento de asesinato del propietario de una armería que asaltaron horas después en la capital altoaragonesa.


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La sentencia responsabiliza a los dos hermanos Benito y Pedro O.P., delincuentes habituales, de delitos de robo con intimidación con uso de armas y de detención ilegal con las agravantes de disfraz y reincidencia en el caso de la mujer secuestrada junto a la estación Miraflores de Zaragoza.

El tribunal les responsabiliza, asimismo de un delito de tenencia de armas prohibidas (el subfusil que portaba Benito O.P.), de otro de intento de robo con intimidación en la armería y de un tercero de homicidio frustrado, que los magistrados elevan a asesinato con alevosía en relación a Benito.

Las armas incautadas a los hermanos Ortiz Perea / H.A

Además, la sentencia establece indemnizaciones de más de 20.000 euros para la mujer secuestrada por las afecciones, daños y secuelas causadas, y de unos 71.000 para el propietario de la armería por las lesiones y secuelas sufridas, así como por el lucro cesante durante los días en que permaneció cerrado el negocio.

El tribunal descarta desde el inicio de sus razonamientos el testimonio exculpatorio de los dos hermanos para centrarse en las abundantes pruebas que dejaron desde el secuestro, sobre las 17.40 horas del 23 de mayo de 2016, hasta su detención, unos días después, en las inmediaciones de una sucursal bancaria en Valencia.

Consideran los magistrados “suficiente” el testimonio aportado, “con todo lujo de detalles” por la víctima del secuestro, así como el aportado a su vez por el propietario de la armería.

También subrayan el rastro genético dejado por los hermanos en el subfusil empleado en el intento de atraco y en el coche que robaron a la mujer secuestrada, que finalmente emplearon para huir, y los reconocimientos fotográficos de los sospechosos por parte de las dos víctimas.

En relación a la tentativa de asesinato imputada a Benito O.P., el tribunal destaca que uno de los cuatro proyectiles disparados en ráfaga sobre el armero le atravesó los dos muslos, y le pudo alcanzar a alguna de sus arterias principales.

Prueba policial del tiroteo en la armería de Huesca / EFE

La trayectoria ascendente de la ráfaga les lleva a los magistrados a excluir en el comportamiento de este acusado un “simple ánimo de lesionar”.

El letrado del armero, el abogado Armando Rodríguez Pérez, ha valorado de forma positiva el fallo al recoger la abundante prueba de cargo existente, aunque ha lamentado al tiempo la no existencia de un mayor control sobre los permisos penitenciarios.

“Nada de esto habría acontecido -ha resaltado- si por parte de Instituciones Penitenciarias se hubiera establecido un mayor control a la hora de conceder los permisos penitenciarios, porque uno de los acusados se encontraba quebrantándolo en el momento de producirse los hechos”.

El interior de la armería durante la investigación policial / H.A

A juicio de este letrado, “llama especialmente la atención esta falta de control, ya que sólo hace falta analizar la extensa hoja histórico criminal de los condenados para percatarnos del elevado riesgo de reiteración delictiva que presentan”.