Martes, 13 de Noviembre de 2018

Si Franco levantara la cabeza es probable que admirara a Pedro Santisteve.

¿Cómo podría un militar golpista y criminal admirar a un civil jurista de formación elegido democráticamente como alcalde?

Porque más allá de lo nominal y teórico, tan dispar en uno y otro, el autoritarismo e insoportable comportamiento dictatorial del señor Santisteve, que ha llevado a toda la oposición a reprobar por primera vez en la historia a un alcalde de Zaragoza, ha sido un ejemplo de soberbia y ordenymando.

Los zaragozanos hemos contemplado atónitos un ejercicio cum laude de incompetencia y asco democrático.


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La actitud del primer edil y su infumable tropa de ZEC ha acabado con la paciencia de hasta sus culpables socios cooperantes. Si bien es cierto que la iniciativa reprobatoria de CHA, con Carmelo Asensio al frente, merece un reconocimiento.

Tremendo el peaje que Zaragoza está pagando por la frivolidad de esta plaga de vendedores de humo que se han burlado de tantos votantes deseosos de romper con el repugnante bipartidismo.

Ojalá todo esto sirva para algo: para que unos y otro sepan lo que no hay que hacer, lo que no se puede repetir.

“Tremendo el peaje que Zaragoza está pagando por la frivolidad de esta plaga de vendedores de humo”

En cualquier empresa seria el principal ejecutivo dimitiría si el 70% de los miembros del consejo de administración lo reprobaran. Pero no esperen nada de quien nada se puede esperar.

Si Franco levantara la cabeza es probable que le propusiera a Santisteve hacer un NO-DO para publicitar obscenamente la nada que ha sido su alcaldía.

Y digo “ha sido”, porque Santisteve ya es historia. Triste y lúgubre historia democrática. Aunque su equipo patético habitual seguirá manteniéndolo con un hilo de vida política los zaragozanos ya pensamos en el futuro.

“Un NO-DO para publicitar obscenamente la nada que ha sido su alcaldía”

Los ciudadanos ya soñamos con una nueva etapa en la que, venga quien venga, nos sentiremos mejor representados y menos avergonzados.

Afortunadamente, Franco no levantará la cabeza. Ni Zaragoza tendrá a un autoritario al frente durante cuarenta años.

Las urnas ya están a la vuelta de la esquina.

Que el próximo alcalde de Zaragoza nos respete más y no sea un dictador, ni siquiera un dictadorzuelo disfrazado de populista.