Sabado, 20 de Octubre de 2018

En las calles ya huele a Semana Santa, muchos comercios del casco antiguo lucen en sus escaparates detalles que nos avisan de su comienzo.

Pronto cofrades y pasos invadirán las calles de Zaragoza impregnándolos de aromas, sonidos e imágenes de la pasión de Cristo, mezclándose tradición, cultura, arte y devoción.

La Semana Santa zaragozana, son los segundos festejos de nuestra ciudad que más ingresos y turistas nos dejan por detrás de las fiestas en honor a la Virgen del Pilar.

¿Pero qué hay detrás de todo ese montaje?

La Semana Santa, con sus 25 cofradías se ha convertido en una fiesta clave tanto para locales y visitantes debido a la gran belleza de sus pasos y a la solemnidad de sus cofradías.

Fue en el 2014 declarada fiesta de interés turístico internacional, y cuenta con más de cuatro siglos de antigüedad.

La Hermandad de la Sangre de Cristo fue la primera en procesionar por las calles de nuestra ciudad en 1617, después de Los Sitios hubo que hacer nuevos pasos e imágenes.

En 1935 los terceroles encargados de sacar dichos pasos se declararon en huelga y fueron las asociaciones religiosas y jóvenes quienes sacaron los pasos por la ciudad, a partir de ahí fueron formándose las distintas cofradías filiales a la Hermandad de La Sangre de Cristo, cada una con su reglamento, sus pasos, sus marchas e indumentaria.

“La Hermandad de la Sangre de Cristo fue la primera en procesionar por las calles de nuestra ciudad en 1617”

Las calles al anochecer vibran de emoción y devoción.

Nuestra Semana Santa no sería lo mismo sin el repique de tambores y de bombos que resuenan en el interior de cada uno, inundándonos de pasión.

Esta tradición musical tan aragonesa ha hecho de nuestras procesiones nuestro sello de distinción atrayendo numerosos visitantes forasteros y zaragozanos.

Fue la cofradía de La siete Palabras la primera en sacar tambores en sus procesiones en 1940 y el bombo en 1970, a la que se sumaron el resto de hermandades.

Hoy son muchos, más de 16.000 los niños, los jóvenes y no tan jóvenes cofrades o hermanos de cofradía que estos días desfilarán y acompañarán con pasión y devoción junto a su paso.

Llevan varios meses de reuniones, programaciones, preparar los pasos, las flores, los atributos, los instrumentos, los ensayos, bajo el frío, el viento e incluso la lluvia preparándose para vivir la Semana Santa. Cada uno en su puesto desarrollando una importante labor.

Una tradición que en algunos casos pasa de padres a hijos, de generación tras generación, en otras por amigos o por una promesa a Cristo o a la Virgen. Una tradición que cada año crece entre los zaragozanos.

Dentro de la hermandad se aprenden y se viven valores como la amistad, el trabajo en equipo, el esfuerzo, el compañerismo, la devoción, se aprenden tradiciones, ritmos, marchas, se despiertan sentimientos difícilmente de explicar sino los vives desde dentro.

“Fue la cofradía de La siete Palabras la primera en sacar tambores en sus procesiones en 1940”

Me gustaría queridos lectores que este año vean las procesiones con otros ojos, con ojos de pasión, con ojos de esfuerzo y sacrificio, con ojos de admiración, con ojos de agradecimiento y valoración. Qué vieran más allá de una procesión de cofrades desfilando con un paso, al ritmo de tambores y bombos.

Este fin de semana dará comenzó un año más la Semana Santa Zaragoza, con sus 53 procesiones durante 8 días.

El Viernes de Dolores en el que algunas hermandades realizan un Vía Crucis, el Sábado de Pasión con el pregón en la plaza del Pilar, y el Domingo de Ramos por la mañana con la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén.

A partir de ahí las cofradías irán saliendo de sus iglesias o sedes al ritmo solemne de sus tambores, bombos, timbales, matracas, carracas, cornetas y trompetas, acompañando a unos maravillosos pasos llenos de arte, obra de grandes maestros que representan la pasión, muerte y resurrección de Cristo, bajo el aroma del incienso, siendo el día grande el Viernes Santo en el que salen todas en orden.

Así hasta el Domingo de Resurrección.

Pero toda tradición, pasión y devoción mueve a su alrededor diferentes eventos gastronómicos con una cocina y repostería de Cuaresma que también es un reclamo para los turistas que se acercan a nuestra ciudad, un impulso también para la hostelería, museos o tiendas de souvenirs.

Y en general, un empuje para la economía de la ciudad.
Este año vive la Semana Santa de Zaragoza.

*Cristina Gil Gil es autora del libro La profe responde y del blog Ideas para crear y disfrutar