Domingo, 18 de Noviembre de 2018

Cuando yo era pequeño (hace ya unos cuantos años) y mientras aprendía a andar en bicicleta, no tenía constancia de lo importante que podía ser para la gente que me rodeaba el lugar cercano a mi campo de juegos.

En pocos metros se concentraban dos de los tres pilares que mantenían sin saberlo una población estable en ese municipio.

A un lado, el Ayuntamiento, al otro, la consulta del médico que llegaba en su coche dos veces por semana. La tercera pata para muchos, solo acudía los domingos.


Publicidad


Hace ya más de tres décadas de todo eso. Y entonces, tanto el bar que regentaba mi abuelo como el banco, eran sitios que estaban allí por obligación. Hoy ya no es así.

Ni en mi pueblo, ni en otros muchos. Y claro, esto se convierte en un círculo vicioso.

Sin servicios, como que alguien te recoja o te dé tu dinero, los habitantes se van a la ciudad.

El mismo goteo incesante de población se produce con las entidades financieras.

Son empresas, y buscan la rentabilidad. Pero en un territorio como Aragón, la rentabilidad muchas veces está reñida con el día a día.

Según un informe sobre el acceso a los servicios bancarios en España, y realizado por el economista valenciano Joaquín Maudos para el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, en 2017 de los 731 municipios de la comunidad aragonesa, 417 no tenían oficina bancaria.

Y como ejemplo, especialmente preocupante, en la provincia de Teruel más del 61% de los pueblos carecen de este servicio primordial.

“En un territorio como Aragón, la rentabilidad muchas veces está reñida con el día a día”

Esto, que para muchos parecerá baladí, no lo es.

El medio rural es un entorno envejecido. Y la banca digital no llega en muchas ocasiones a esa población por dos cuestiones. Falta de cobertura y falta de interés/formación.

Los bancos y cajas rurales hacen un esfuerzo importante por mantener el servicio pero está claro que en muchas ocasiones no está siendo suficiente.

¿Deberían involucrarse las administraciones como lo hacen con las rutas de transporte o incluso con las escuelas?

¿Se podrían buscar oficinas a distancia como ofrecen ya algunos operadores?

Lo que queda claro es que este hecho merece un análisis. Y un apartado en el debate de la vertebración del territorio que está ahora tan en auge.