Domingo, 18 de Noviembre de 2018

La moción de censura de Pedro Sánchez tiene también mucho peligro para él mismo.

Si el PNV no la apoya (el resto de apoyos y rechazos parecen claros), la moción fracasará y Rajoy saldrá reforzado de éste su momento de mayor debilidad.

Si Sánchez gana lo hará portando el lastre del apoyo de Bildu, ERC y PDeCAT; con una muy cara factura pendiente con el PNV; con los mercados en modo pánico y con la deuda de convocar unas elecciones que probablemente ganaría Ciudadanos.


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Imagino que Sánchez ya presupone todo esto, pero también piensa que arañando unos escaños tras su reto ganado a Rajoy, y con el apoyo de Podemos, podría llegar a ser presidente sin necesidad del apoyo mortal de secesionistas de toda condición.

Muy complicado parece todo, pero no lo es menos que la inane condición política actual de Sánchez le llevaría a ser tragado por el susanismo tras una inevitable nueva debacle electoral.

“Si Sánchez gana lo hará portando el lastre del apoyo de Bildu, ERC y PDeCAT”

Por su parte Rajoy puede haber encontrado un salvavidas.

Si la moción fracasa tras días de zozobra económica y política, podría lograr el oxígeno necesario para terminar la legislatura y hacer una transición ordenada a otro candidato en el PP.

La sentencia de Gürtel es la pieza que faltaba para asegurar que Rajoy no volverá a ser candidato.


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Parece que Rivera es el más beneficiado por todo: tiene excusa para distanciarse de Rajoy, la posibilidad de elecciones anticipadas con el calor de buenos sondeos, el temor de los mercados a un cambio no tranquilo…

“La sentencia de Gürtel es la pieza que faltaba para asegurar que Rajoy no volverá a ser candidato”

Pero tiene dos graves problemas.

Uno, con Rajoy de candidato el trasvase de votos del PP a Ciudadanos sería mucho mayor que con otro candidato con tiempo para la transición.

Y dos, el PNV es mucho enemigo hasta para un yonqui de la política como Rivera. Aunque, llegado el caso, todo tiene un precio para unos y otros.

Y colgando de la brocha, Pablo Iglesias, el líder único y plebiscitario que podrá contemplar desde la hamaca de su jardín cómo, en el escenario soñado para Podemos, su insufrible ego priva a su batiburrillo de mareas de la posibilidad de romper su techo de cemento.

Les apuesto pincho de tortilla y caña que todo este bochornoso espectáculo coral en sesión continua volverá a dar la victoria a la abstención.

Aunque eso a nadie le importará. Lo único que les importa es que no pare la fiesta que, por supuesto, seguimos pagando Usted y yo.