Miércoles, 12 de Diciembre de 2018

La Academia de las Artes del Folclore y la Jota de Aragón, una fundación creada hace menos de un año, persigue un único objetivo: la protección y difusión del inmenso legado recibido.

Y para ello había que influir, e insistir, en que los poderes públicos preservaran mediante normas, tanto municipales como autonómicas, el valor de la jota aragonesa.


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Por ello, en el día de ayer, durante la comisión de Cultura en las Cortes de Aragón, se presentó una Proposición no de Ley para la inscripción de la candidatura de la Jota Aragonesa en la lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Esta iniciativa, presentada por el Partido Popular y apoyada por el resto de grupos, insta al Gobierno de Aragón a solicitar al central, a través del Consejo de Patrimonio Histórico y su grupo de trabajo de Patrimonio Mundial e Inmaterial, que apoye y defienda en las instancias internacionales oportunas la inscripción de esta candidatura.


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En la comisión, a la que asistieron varios miembros y representantes de la Academia de las Artes del Folclore y la Jota de Aragón, se recuerda que la jota aragonesa está vinculada a diferentes transmisiones orales desde el siglo XVIII, que se desarrolló en el siglo XIX y que ha llegado a como se la conoce en la actualidad.

También se subraya que la jota aragonesa trasciende el folclore para alcanzar la categoría de patrimonio local, autonómico y nacional y que a través de los emigrantes se han mantenido las señas de identidad “donde se han instalado” y se ha transmitido con “sentimiento más allá del cante y el baile”.

Se trata de un arte que han recogido diferentes artistas como Falla, Sorolla, Granados o Albéniz a lo largo de la historia.

EL DISEÑO PARA LA UNESCO

La imagen corporativa con la que se presenta esta iniciativa ante la ciudadanía fue diseñada por Jesús Gimeno Burriel. Es un logotipo que ofrece una imagen fresca en la que se integra todo aquello que representa la quintaesencia de lo aragonés: el verde de Huesca, el rojo de Zaragoza y el morado de Teruel.

En nuestro paisaje y memoria sentimental confluyen estos colores que evocan la magia de los Pirineos oscenses, la acérrima defensa de Zaragoza, la Semana Santa turolense, la ruta de tambor y del bombo, los amantes de Teruel, explican desde la Academia.


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“Queremos que esta imagen condense el amor por lo nuestro, la defensa de nuestra cultura y la pasión con la que desempeñamos nuestra labor. Amor, defensa y pasión son los tres pilares de la actividad de la Academia de las Artes del Folclore y de la Jota de Aragón”, dicen.

En definitiva, según cuentan, los sentimientos de por qué el arte popular de nuestras tradiciones ha hecho tan grande a nuestro acervo cultural, sin olvidar la esperanza de reverdecer, porque lo nuevo está por llegar y seguro que encumbra más aún a nuestra cultura a nivel internacional.