Miércoles, 12 de Diciembre de 2018

¿Está preparada la ciudad de Zaragoza ante los grandes retos que se divisan? El futuro es incierto para las ciudades. Sin embargo, se visibilizan movimientos que revolucionarán a las urbes del mundo en menos de diez años.

La movilidad sostenible, los corredores entre urbes, las grandes concentraciones humanas en ciudades o el urbanismo inteligente, entre otros. Eso sí, la maquinaria para conocer el futuro que le aguardan a las ciudades ya está en marcha en grandes municipios de Europa.

“La Expo pasará como un elemento clave en la evolución urbanística de Zaragoza”. Así se reafirma María Villar, vicedecana del Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, en una entrevista con HOY ARAGÓN.

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¿Realmente la Expo de Zaragoza cambió el urbanismo de la ciudad?

Sí, desde luego. Supuso una transformación en el propio recinto de la Expo. Y, también, en todo el plan de acompañamiento de riberas o el anillo verde. Una serie de infraestructuras vinculadas a la Expo que, si no se hubiera realizado, no se hubieran obtenido los recursos ni el clima adecuado para repensar esos espacios. La Expo pasará como un elemento clave en la evolución urbanística de Zaragoza.

¿Y eso lo percibe la ciudadanía? Con edificios premiados internacionalmente aglutinando telarañas, un corredor verde sin terminar, etc.

Bueno, sí, es verdad. Pero porque ha coincidido que la Expo se hizo con un plan de post-Expo, de implantación de usos y de actividades, que ha estado muy condicionado por la crisis económica. Y no todo se le puede achacar al planteamiento de la Expo. Si no a esa situación. Sin embargo, toda la ribera del Ebro es un cambio importante.

Es verdad que el anillo verde no está completo todavía, pero ha supuesto un cambio importante para reinterpretar los espacios verdes en al ciudad. No como espacios aislados, si no como una malla que los ciudadanos están conectados con espacios verdes.

Más allá de las dificultades económicas, ya superadas, que han lastrado el planteamiento post-Expo, ¿qué se debería hacer para relanzar los proyectos fallidos?

Gran parte de los edificios de la Expo, el pabellón Puente o la Torre del Agua, quizá los dos edificios más emblemáticos, están sin uso. Pero toda la implantación de Expo Empresarial, con las oficinas de empresas o administraciones públicas, los hoteles que se han reconvertido en residencias, gozan de buena salud. Se ha tenido que cambiar los usos de la Expo por la demanda de la sociedad.

Fundamentalmente, la Expo, con sus carencias, estaba previsto para el uso terciario empresarial y de servicio. Y el nivel de ocupación, ha costado, pero creo que en los últimos años se ha conseguido notablemente, como en el caso de los juzgados o la Consejeria de Educación.

Es cierto que es un uso estacional. Al no ser un uso residencial pasa lo mismo que las ciudades dormitorio. El nivel de ocupación es razonable. Mejorable, pero razonable.

“El nivel de ocupación de la ‘Expo’ ha costado pero creo se ha conseguido”

La ‘Expo’ nació para impulsar a Zaragoza como una ciudad más vanguardista y abierta en una Europa moderna. ¿Qué le falta para estar a ese nivel?

Por ejemplo, el tranvía, que hay opiniones a favor y en contra, como elemento transformador es una realidad. Ha conectado un eje muy claro norte-sur, desde Valdespartera hasta el Actur, y ha supuesto una transformación en las formas de moverse en la ciudad.

Es cierto que en Europa hay una apuesta mayor por la bicicleta, y en Zaragoza en cierta medida también, otra cosa es que no sea tan fácil de implantar esa mentalidad. Desde el Colegio de Arquitectos, por ejemplo, en cuanto a movilidad, hemos apostado por reordenar la red de autobuses contando con la línea de tranvía.

En la ciudad todavía quedan cicatrices profundas en el intento de expansión de la ciudad. El ejemplo más claro es el barrio de Arcosur.

Las ciudades deben de apostar por ser más compactas, no hacer un uso expansivo. Una teoría que ha tenido su función en las últimas décadas porque era necesario. Pero en el momento que estamos ahora, a medio plazo, no parece que sea lo más adecuado.

Y, de manera concreta, Arcosur es necesario cerrarlo como espacio urbano. Está dentro de la línea del cuarto cinturón y está ya hecha la urbanización. El vacío de la ‘Milla Digital’. Son piezas que tenemos dentro de la ciudad y no podemos dejarlo hueco.

En esa búsqueda de la proporción urbanística, ligado al crecimiento económico de la comunidad y al repunte del sector de la construcción. ¿Cómo encajamos las piezas para cerrar esos agujeros urbanísticos?

La consolidación va despacio porque genera unos costes que al mercado le cuesta asumir. Antes de la crisis, los costes de urbanización o desarrollo los podía asumir el sector.  A día de hoy, aunque es verdad que se nota cierta recuperación, no se pueden absorber las mismas cargas que antes.

Hay sectores que se han ido haciendo por partes, de una manera más prudente, más progresiva y pausada. El crecimiento es más lento.

¿En qué proyectos se están centrando los estudios de arquitectura o las constructoras para salir definitivamente de la crisis?

Según los datos de visado, del colegio de Arquitectos, la rehabilitación ha aumentado en proporción de viviendas rehabilitadas respecto de obra nueva. Lo que sucede que hace diez años el dato era mucho menor.

Pero es verdad que hay una tendencia en que se ha alterado esa proporción. Antes la rehabilitación era un porcentaje muy minoritario. Aún así la rehabilitación suele ser compleja, tanto por la gestión como por estar muy sujeta a subvenciones.

“Arcosur es necesario cerrarlo como espacio urbano”

¿Es la única puerta abierta para el sector?

No, también está la mejora de la calidad técnica en la obra nueva. En unos años vamos a tener una oferta de edificios con consumo casi nulo o apostando por el ahorro energético. Esa demanda de tecnificación lo hemos notado en la demanda de los cursos que impartimos en el Colegio de Arquitectos.

En estos últimos cinco años se han formado muchísimos profesionales. Y ahí, creo, que Zaragoza está en la vanguardia nacional con la apuesta de edificios de consumo casi nulo. Hay empresas aragonesas que están construyendo con criterios passivhaus, las instituciones se están planteando licitar vivienda protegida con viviendas de bajo consumo energético.

Se construirá mucho o poco, pero lo que se construya tiene que ser sostenible.

¿La ciudad de Zaragoza cuida su patrimonio como se debería?

En los últimos años, desde el cambio en el Plan General de Ordenación Urbana, hay un nivel de protección alto. Muchos edificios cuentan con una buena protección, con lo cual no se pueden demoler las fachadas o determinados detalles. Es verdad que otros, en otro tiempo, sí que se demolieron. En ese momento, seguramente, primaban más otro tipo de intereses.

Lo que sucede es que no es suficiente con todo esto. Hace falta proteger el patrimonio y rehabilitarlo. Y eso necesita de más recursos. Por ejemplo, estamos viendo como la rehabilitación de grandes edificios con seña en nuestro patrimonio, como la Estación Internacional de Canfranc, necesitan grandes esfuerzos económicos.

Uno de los retos de las próximas décadas es la movilidad entre núcleos urbanos. ¿Tiene Zaragoza una carencia en la conexión con las áreas urbanas más cercanas a éste?

La movilidad no puede ser exclusivamente un asunto de Zaragoza. Aunque la ciudad no tiene un área metropolitana pura, si que tiene suficientes municipios en un entorno a treinta kilómetros que sería necesario potenciar esas comunicaciones.

Eso pasa por el servicio metropolitano, ya sea cercanías, transporte ligero o mejorando las líneas de autobús. Y también se debe, con todo ello, reducir el impacto del vehículo privado desde el área metropolitano para acceder a la ciudad.

Por eso se debería de habilitar en las zonas periurbanas unas áreas de aparcamiento con buen acceso a las zonas más demandadas de la ciudad.

La propuesta de reducir el tráfico en la ciudad es siempre motivo de polémica.

Lo primero es que para pedir al ciudadano que no se mueva con vehículo privado por la ciudad debe de haber un buen sistema de transporte público. No es fácil, de todas formas, cambiar la mentalidad del ciudadano en la movilidad dentro de una ciudad en pocos meses. Se necesitan planes de cinco años como mínimo.

“Para pedir al ciudadano que no se mueva con vehículo privado por la ciudad debe de haber un buen sistema de transporte público”

¿Cuáles son los proyectos más emblemáticos que se están desarrollando en Aragón?

Es evidente que la remodelación de la Estación del Canfranc es el proyecto más ambicioso. Principalmente, por todas las connotaciones que tiene: históricas, sociales, políticas o logísticas. Esta obra supone para Aragón recuperar un símbolo de mucha relevancia.

En Zaragoza, por ejemplo, la reforma del Mercado Central de Zaragoza será importante para la ciudad porque transformará profundamente el entorno. Y luego, aunque no sea una obra concreta, el plan de barrios de Zaragoza son pequeñas actuaciones que transforman los barrios para integrarlos con la ciudad.

Por último, es una realidad que la construcción de Torre Zaragoza en el barrio del AVE será uno de los cierres de la ciudad, en la antes conocido como ‘Milla Digital’. Será, sin duda, un foco de nueva población y de nuevo asentamiento importante.