Miércoles, 14 de Noviembre de 2018

Un juzgado de Santiago de Compostela ha admitido a trámite la querella interpuesta por la Asociación Española de Abogados Cristianos contra el polémico pregón del carnaval en la ciudad, en el que el dramaturgo Carlos Santiago hizo alusiones, según denuncian, a “los huevos” del Apóstol e insinuaciones sobre felaciones de la Virgen del Pilar al santo.

La asociación se querelló por ello contra el artista Carlos Santiago, por haber cometido un presunto delito de injurias, de incitación a la discriminación y contra los sentimientos religiosos.

El pasado mes de febrero, Santiago fue el encargado de dar el pregón de carnaval desde el Balcón del Pazo de Bendaña (Santiago de Compostela) causando un importante revuelo en la ciudad y “críticas hacia el Gobierno local que dirige el alcalde, Martiño Noriega (Podemos)“, tal y como aduce la organización actuante en un comunicado.

Textualmente, según publicó El Correo Gallego por parte de varios testigos, “el pregonero llamó puta a la Virgen, al decir que la Pilarica le practicaba una felación al Santo“.


Publicidad


Abogados Cristianos presentó la querella, ahora admitida a trámite, al entender que el dramaturgo difundió, a través de su discurso, burlas hacia la Iglesia Católica y “calificativos eróticos y soeces que atentaban contra el Apóstol, la Virgen María y la Señora del Pilar”.

Sostienen en la nota que bajo el balcón, en la plaza del Obradoiro, “había familias, con niños pequeños, que comenzaron a marcharse al escuchar las ofensas“.

La presidenta de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, señala en el comunicado, asimismo, que la postura adoptada por el juzgado “es una decisión procesal que forma parte del desarrollo lógico de la querella, sobre todo en un caso como este donde los indicios son claros”.

Además, desde la asociación, esperan que haya una sentencia condenatoria y que los políticos que fomentan este tipo de delitos asuman las responsabilidades“.

Del mismo modo, opina que “si estos hechos se hubiesen producido en otros países, como Alemania o Bulgaria, el castigo sería mucho más severo que en España“.