Miércoles, 12 de Diciembre de 2018

La temperatura media en los Pirineos ha aumentado 1,2 grados en los últimos 50 años, un 30 por ciento más que la media mundial, de 0,85 grados, según un informe del Observatorio Pirenaico de Cambio Climático (OPCC).

Así se recoge en el informe ‘El Cambio Climático en los Pirineos: impacto, vulnerabilidades y adaptación’, cuyo coordinador, Juan Terrádez, ha señalado hoy que la mitad de los glaciares de los Pirineos han desaparecido y ha expresado sus dudas de que a finales de siglo “queden muchos glaciares” en la cordillera.

El estudio, elaborado por más de 100 expertos de España, Francia y Andorra, también revela una disminución de las precipitaciones de un 2,5 % por década y vaticina una reducción de hasta un 50% del espesor de la nieve en el año 2050, que podría ser de hasta el 80% a finales de siglo “si no se actúa”, ha afirmado Terrádez.


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El coordinador del informe ha apuntado la “escasez y variabilidad” de la disponibilidad hídrica como uno de los problemas socioeconómicos más importantes derivados del cambio climático en los Pirineos, ya que se reduce el agua disponible para la generación de energía hidroeléctrica y para los cultivos de secano, que se ven más afectados por las plagas.

Además, la mayor variabilidad del clima provoca un incremento de los riesgos naturales, como deslizamientos de tierras, desprendimientos, aludes, inundaciones e incendios forestales, así como episodios de sequía y lluvias torrenciales cada vez más intensos.

Terrádez también ha explicado que una de las consecuencias más relevantes para la fauna y flora de la región es “la falta de sincronía” entre especies que dependen las unas de las otras, como los insectos polinizadores y las plantas.

EL PIRINEO SE MUERE

La coordinadora del OPCC, Idoia Arauzo, ha calificado de “grave” la situación actual en el Pirineo y ha reclamado una “actuación urgente” e “incorporar el cambio climático en las políticas“, porque “está sucediendo a una velocidad muy rápida”.

Los Pirineos tienen “fiebre” y “es un síntoma de que algo está pasando”, ha apuntado Arauzo, quien también ha detallado los diez desafíos del cambio climático en los Pirineos que se deducen del informe, entre ellos preparar a la población ante los extremos climáticos, reforzar la seguridad ante los riesgos naturales y acompañar a la población ante las sequías.

Asegurar la calidad de las aguas, mantener el atractivo turístico del Pirineo, enfrentarse a los cambios en la productividad y calidad de los cultivos, prever los cambios irreversibles en el paisaje y la posible pérdida de biodiversidad, adaptarse a los desequilibrios entre oferta y demanda energética y hacer frente a la propagación de plagas completan la lista de desafíos.

La coordinadora del OPCC ha insistido en “reducir las emisiones contaminantes” y “adaptarse” como formas de enfrentarse a este problema y ha recordado que el cambio climático es un “factor de estrés más” del territorio, como puede ser la despoblación o la falta de relevo generacional en el sector primario.