Miércoles, 24 de Abril de 2019

El año 2018 empezó con titulares que predecían un cataclismo meteorológico. National Geographic advertía “España se enfrenta a una de las sequías más destructivas de la historia” No es la peor sequía en 20 años, será la peor de la historia de España” titulaba El Confidencial a inicios de año.

La realidad es que efectivamente el año pasado, sí que ha pasado a la historia climatológica de España, pero no por lo augurios catastróficos, sino por todo lo contrario. la portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Delia Gutiérrez afirmó que el año pasado “probablemente pasará a la historia de la meteorología” pero no por la sequía, sino por ser el tercer año más lluvioso de la historia.


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Los aragoneses sabemos bien qué consecuencias tienen que las predicciones no se cumplan. En abril sufrimos una gigantesca crecida del Ebro con miles de afectados. 

Una de las imágenes más impactantes de la riada del 2018 / Getty Images

España es el país con más embalses per cápita del mundo, y Aragón con una capacidad de 4.489 hm3, es la quinta Comunidad Autónoma del país con mayor capacidad para embalsar agua.

Tenemos por ejemplo más del doble de capacidad que nuestros vecinos catalanes. Sin embargo, cuando se habla de agua, es más apropiado hablar de “cuenca”.

Desde Zaragoza la Confederanción Hidrográfica del Ebro (CHE) gestiona la cuarta cuenca más importante de España (tras la del Tajo, Guadiana y Guadalquivir). La cuenca del Ebro, tiene la capacidad de almacenar más de uno de cada 10 litros que se pueden almacenar en todo el territorio.

Es por esto que la gestión hídrica de la CHE es tan importante. Como se comentaba anteriormente, la insistente lluvia del año pasado, provocó que los embalses registrasen unos niveles de agua embalsada muy por encima de los registros habituales.

Tal y como se aprecia en la gráfica de la Cuenca del Ebro, el agua embalsada el año pasado (línea negra) estuvo a punto de superar los 7.000 hectómetros cúbicos muy cerca de la capacidad total de 7.639. Estos registros estuvieron un 15% superior a la media de los últimos 10 años (línea discontinua) o aproximadamente un 30% superior a la almacenada en el 2017. 

Como se aprecia en la gráfica, este año lo hemos empezado (línea roja) superando los registros de los últimos diez años. Sin embargo, hay que tener en cuenta que estos datos son los agregados de toda la cuenca del Ebro. Como todos los datos agregados, es conveniente en profundizar qué hay detrás de los grandes números.

En la Cuenca del Ebro, solo ocho embalses recogen 2/3 del total de agua embalsada. Algunos de éstos, debido a las fuertes lluvias del año pasado, se encuentran muy cerca de plena capacidad. Por ejemplo, el pantano de de Canelles (Huesca) actualmente se encuentra al 88% del total de capacidad, el pantano del Ebro (Cantabria) al 91% de su capacidad y El Grado (Huesca) al 97,5%.¿Qué implicaciones tiene esto? Pues que en los próximos meses, y especialmente en primavera con los deshielos, se tendrá que dar una especial atención a la gestión hídrica de los embalses de la cuenca del Ebro.

Los embalses, como se ha dicho antes, tienen la capacidad de regular el caudal de los ríos, término que se denomina “laminación” para reducir “los efectos de las avenidas” es decir, los embalses si no están llenos, hacen de “resguardo” para acumular el exceso de agua por lluvias continuas y “desembalsar” para desfasar las puntas de las avenidas, es decir, estabilizar el caudal de un rio para que no haya inundaciones.

El año pasado, los denominados “desembalses técnicos” ocurrieron ya en el embalse del Arquillo de San Blas, en Teruel (mayo), los pantanos de Mediano y El Grado (junio) Yesa (marzo) o sin ir más lejos el embalse de Mequinenza durante los días de la gran crecida del Ebro en abril del año pasado.

Este año, ya hemos sufrido las primeras crecidas. El fin de semana pasado la crecida del rio Ebro había inundado 2.500 hectáreas de cultivo y provocando incluso desalojo de sus viviendas a algunos vecinos de Movera

LAS INUNDACIONES SALEN CARAS

La riada del Ebro en el 2015 se saldó con el pago de 37,15 millones euros en indemnización de daños, en abril del año pasado está cifra alcanzó los  30,4 millones de euros. Según el consorcio de compensación de seguro, esto fue solo el costó de las indemnizaciones que provocaron las riadas, a eso hay que añadirle ,el coste que las administraciones publicas tienen que asumir por el dispositivo desplegado para hacer frente a la riada.

Es por eso que es muy importante seguir con detalle el grado de implementación en las medias que recoge El Plan quinquenal de Gestión del Riesgo de Inundación (PGRI) de la parte española de la Demarcación Hidrográfica del Ebro, aprobado en 2016. 

Aunque según el BOE, este informe se debería publicar con una periodicidad anual, a día de hoy, no se ha publicado ni tan siquiera el informe para el año 2017. En el último disponible, evolución a cierre 2016, casi la mitad de las medidas a realizar en las Áreas con Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSIs), estaban bajo el estatus “No iniciada”.

Estos retrasos están provocando protestas de los agricultores aragoneses, como la concentración del viernes en Quinto. Veremos qué nos depara para este año. Lamentablemente nos tengamos que preparar para nuevas inundaciones.