Sabado, 20 de Abril de 2019

El grupo madrileño Fields se presenta como un modelo de negocio avalado por su duración y crecimiento. Desde su nacimiento, hace 5 años, ha cosechado un gran número de tiendas por todo el territorio nacional.

Cuenta con su sede principal en Madrid, en pleno barrio de Salamanca. También con varias cotizadas tiendas en Barcelona, Sevilla, Jerez de la Frontera, Córdoba, Toledo, e incluso Zaragoza. Sin embargo, no todo es oro lo que reluce.

El pasado mes de diciembre, de la noche a la mañana, cerraron su tienda de Zaragoza, ubicada en la Calle León XIII, en pleno corazón de la ciudad.

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Según explica uno de sus ex trabajadores, el cual no quiere decir su nombre por represalias, “el grupo Fields es una marca que no ha dado el respaldo ni al cliente ni al trabajador. Fue un caos desde el inicio de la tienda en Zaragoza”.

Durante su trabajo en Fields ejercía labores de comercialización con despachos profesionales. Muchos de ellos, por el precio económico y las calidades que prestaba Fields, accedieron a la compra de trajes, chaqués o corbatas. Era un servicio accesible y rápido en el propio despacho del cliente.

Sin embargo, según denuncian los trabajadores y otros tantos clientes, principalmente en redes sociales, el grupo Fields aún debe entregar los productos comprados por éstos.

Fuentes del grupo Fields, en declaraciones a este periódico, aseguran que el retraso en los pagos se ha subsanado en pocos días. Tan sólo se demoró el pago comprometido debido a la situación de cierre.

Por otro lado, afirman, todos los trabajadores están en situación de cobro de todo lo adeudado que, explican, no eran más de 3.000 euros. E incluso aclaran que la situación de cierre se debe a “la falta de compromiso por parte del comercial que apenas cumplió sus objetivos mensuales”.


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El grupo Fields nació con vocación de satisfacer a un cliente clásico y elegante. Y donde el precio no sea un gran obstáculo. Por sus tiendas ha pasado lo más granado de la socialité española. Bertin Osborne, José Mercé o Fernando Romay, entre otros. En Zaragoza su historia ha durado poco más de un año.