Jueves, 24 de Septiembre de 2020

Dos ejemplos bien claros de la actuación que está emprendiendo los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para no permitir excesos e ilegalidades en los eventos durante la pandemia del COVID19 se han visto en los últimos días.


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El primero, la Guardia Civil en La Rioja ha disuelto la celebración de una pedida de mano en un inmueble del municipio riojano de Casalarreina, a la que asistían 50 personas procedentes de cuatro comunidades autónomas, entre ellas Aragón, y de Portugal, y en la que no se cumplían las medidas de seguridad por la COVID-19, dado que el máximo permitido es de 10 asistentes.

Una treintena de agentes del Servicio de Seguridad Ciudadana se desplazaron hasta ese inmueble ante la reiterada negativa de los asistentes al desalojo, ha detallado este miércoles la Guardia Civil en una nota, en la que añade que se ha tramitado contra el responsable y organizador del evento un acta/denuncia, que conlleva una pena de multa de 3.001 a 60.000 euros.

La actuación se llevó a cabo durante la tarde noche del pasado viernes, 4 de septiembre, en la que los asistentes, procedentes de La Rioja, Cáceres, San Sebastián, Zaragoza y Portugal, se negaron de forma rotunda, hasta en tres ocasiones, a acatar las órdenes iniciales de los agentes.

Su negativa motivó el envió al lugar de una treintena de agentes del Servicio de Seguridad Ciudadana, lo que permitió el desalojo del medio centenar de asistentes a la pedida de mano que se encontraban en el interior del inmueble, “algunos de ellos muy perjudicados por la ingesta masiva de bebidas alcohólicas”, según la Guardia Civil.

En el segundo caso más sonado, agentes de la Policía Nacional han desalojado en Zaragoza a quince personas que celebraban un cumpleaños en un local sin ventilación, en el que se sobrepasaba el aforo de 10 personas permitido por las restricciones contra la pandemia por COVID-19 y sin cumplir las medidas de seguridad sanitarias.


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Los hechos ocurrieron el pasado martes sobre las 19.45 horas, en un bar ubicado en la Calle Juana Garcés de la capital aragonesa cuando un vecino alertó del fuerte olor a marihuana que salía del mismo.

El Grupo Operativo de Respuesta de la Jefatura Superior de Policía de Aragón se personó en el lugar y sorprendió a 15 jóvenes celebrando una fiesta de cumpleaños en un local aledaño y con acceso por el interior del bar, carente de ventilación al exterior.

Según informa la Jefatura en un comunicado, los jóvenes alquilaron el local por cien euros la propietaria del establecimiento hostelero, y no guardaban la distancia de seguridad, ni ninguna medida higiénico-sanitaria de prevención contra el COVID-19.

Los agentes identificaron a los asistentes y realizaron un registro superficial de seguridad, una operación que se saldó con 11 propuestas de sanción por consumo de sustancias estupefacientes, otras 11 denuncias por falta de mascarilla y una sanción a la propietaria del bar por tolerar el consumo de sustancias estupefacientes, así como permitir la celebración de este tipo de fiestas sin las medidas de seguridad establecidas por Sanidad

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