¿Por qué la Virgen del Pilar luce un manto distinto cada día?

Detrás de cada manto hay una historia: promesas, agradecimientos, aniversarios, devociones particulares, homenajes colectivos. La rotación diaria permite que esa memoria compartida esté viva y que la Virgen del Pilar “se vista” —literalmente— con el afecto de su gente.

A las puertas de la Ofrenda de Flores, Zaragoza se prepara para ver, una vez más, a la Virgen del Pilar convertida en el epicentro devocional de las fiestas. Su manto, que el 12 de octubre se cubre simbólicamente de claveles, gladiolos y rosas, es también protagonista el resto del año: la imagen viste un manto diferente cada jornada. No es casualidad ni capricho; es una tradición de siglos, reglada y minuciosa, que custodia el Cabildo y que habla de historia, liturgia y pueblo. Estas son las claves.

Un tesoro de más de 600 mantos

La Virgen del Pilar dispone de más de 600 mantos. Su origen es variado: primero fueron donaciones de la monarquía y la aristocracia, y con el tiempo cualquier persona, entidad, cofradía o asociación pudo ofrecer uno. La única condición: ajustarse a las medidas oficiales y obtener el visto bueno del Cabildo Metropolitano.

Aunque se conservan referencias de mantos desde finales del siglo XV, el más antiguo que ha llegado hasta hoy data de 1762 y se conoce como manto del Cabildo. Muchos se perdieron en el camino: durante siglos sirvieron como soporte de alhajas, cruces pectorales o camafeos; cuando se deterioraban, se devolvían a los donantes y podían trocearse y repartirse como recuerdo.

Cambio diario… y al milímetro

El cambio de manto lo realiza a diario un capellán, antes del cierre de la Basílica. Todos respetan una forma de trapecio circular con 40 cm de arco superior, 140 cm de arco inferior y 80 cm de altura. La precisión garantiza el ajuste perfecto sobre el pilar y la imagen. Los mantos pueden ser de cualquier color, pero predominan los cuatro litúrgicosBlanco: solemnidades del Señor y Pascua; Morado: Adviento y Cuaresma; Rojo: fiestas de mártires; Verde: tiempo ordinario.

En la Ofrenda de Flores, la tradición añade un detalle: en años pares la Virgen viste manto rojo, y en años impares, blanco.

Las excepciones del calendario: 2, 12 y 20

Pese al cambio diario, hay tres fechas fijas en las que no luce manto, por motivos históricos y simbólicos: Día 2 de cada mes: recuerda la tradicional aparición de la Virgen a Santiago sobre la columna; Día 12 de cada mes: conmemora la dedicación del templo y la festividad del Pilar; excepción: octubre, cuando sí se coloca manto por ser el gran díaDía 20 de cada mes: tampoco lleva manto, con la excepción del 20 de mayo, en memoria de la coronación canónica.

Entre las tradiciones más queridas está la de “pasar a los niños” para besar el manto. Se realiza hasta la Primera Comunión y siempre con el acompañamiento de un Infantico del Pilar, que guía a los pequeños por la escalinata hasta la imagen. Para muchas familias, es un rito de paso que se transmite de generación en generación.

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