La Universidad San Jorge necesita tres ceremonias por primera vez en la historia para graduar a sus 791 alumnos
La Universidad San Jorge ha marcado un hito en su historia este fin de semana.
Por primera vez desde su fundación, el centro universitario privado de Zaragoza ha necesitado tres ceremonias de graduación para dar cabida a todos sus egresados: 791 alumnos de la promoción 2026, una cifra que refleja el crecimiento sostenido del campus y que convirtió el Palacio de Congresos de Zaragoza en el escenario de tres actos distintos a lo largo de la semana.
El último de ellos, celebrado este viernes, estuvo dedicado a los 235 graduados en Farmacia, Enfermería, Bioinformática y Biomedicina.
El crecimiento en número de graduados no es un dato menor. La USJ, que nació como un proyecto educativo vinculado al Grupo San Valero, ha consolidado en los últimos años una oferta académica centrada en ciencias de la salud, comunicación, arquitectura y tecnología que atrae a estudiantes de toda España.
La alumna representante de la promoción, Adela Montero, llegó desde Sevilla para estudiar Farmacia en Zaragoza. En su intervención ante sus compañeros, fue directa sobre lo que la ciudad le había dado: "Hay lugares que terminan guardando una parte de lo que soñamos ser. Y esta ciudad será siempre uno de ellos".
La madrina que creó el primer exoesqueleto biónico para niños
El discurso más esperado de la ceremonia fue el de la madrina de la promoción: Elena García Armada, ingeniera y doctora Honoris Causa de la USJ, fundadora de Marsi Bionics y reconocida internacionalmente por haber desarrollado el primer exoesqueleto biónico pediátrico del mundo.
Un dispositivo que permite caminar a niños con enfermedades neuromusculares graves y que es, en sí mismo, el ejemplo perfecto de lo que García Armada les pedía a los recién graduados: ciencia al servicio de las personas.
Su mensaje no fue tecnológico sino profundamente humano. "Nunca habíamos tenido tanta capacidad tecnológica, potencia computacional y herramientas capaces de cambiar vidas", señaló.
Pero inmediatamente añadió la advertencia que considera más importante: "Detrás de cada algoritmo hay una familia". Y cada paciente, recordó, representa una historia marcada por la incertidumbre, la esperanza y la dignidad. Una frase que resonó con especial fuerza en una sala llena de futuros farmacéuticos, enfermeros y biomédicos.
García Armada defendió además que "la ciencia alcanza su verdadero sentido cuando transforma la vida de las personas" y animó a los graduados a entender la innovación no como un fin en sí mismo sino como una herramienta para generar oportunidades y ampliar horizontes para los demás.
La rectora: "En vuestras manos está el futuro de muchas personas"
La rectora Silvia Carrascal fue igualmente directa sobre la responsabilidad que asumen los nuevos graduados. "Vais a trabajar con pacientes, con datos, con incertidumbres y con decisiones complejas, pero, ante todo, vais a trabajar con personas. Y eso exige algo más que competencia técnica: exige compromiso y responsabilidad", afirmó.
Su mensaje combinó el reconocimiento al esfuerzo de los estudiantes con una llamada a la confianza en uno mismo: "Seguir adelante cuando todavía no hay aplausos, creer cuando aún no hay certezas y abrir camino para que, con el tiempo, otros también puedan verlo".
El tono de la ceremonia fue consistente en todas las intervenciones. Pedro Baringo, presidente del Patronato del Grupo San Valero, señaló algo que le había llamado la atención: ninguno de los oradores había hablado "de éxito ni de dinero", sino de valores como la compasión, la empatía y la comprensión. "Lo importante es cómo hacéis sentir a las personas", resumió.
Zaragoza, ciudad universitaria que retiene talento
La intervención de Adela Montero, la alumna sevillana que habló en nombre de todos sus compañeros, aportó el ángulo más personal y emotivo de la ceremonia. Describió la etapa universitaria como "un álbum de fotos" en cuyas páginas aparecen el miedo y la incertidumbre, pero también "las risas entre clase y clase, las conversaciones que parecían no tener importancia y que acabaron siendo imprescindibles".
Y cerró con un mensaje dirigido a sus compañeros que arrancó los aplausos de la sala: "Despierta, promoción 2026. Porque tal vez soñar consista justamente en eso: en descubrir que un día estabas imaginando algo y que, sin darte cuenta, has acabado convirtiéndolo en realidad".
En representación del Gobierno de Aragón, la directora general de Universidades, María Luisa Feijóo, destacó el papel de la universidad como motor de transformación social y reconoció la apuesta de la USJ por una formación integral basada tanto en conocimientos como en valores.
Con 791 graduados en una sola promoción, la Universidad San Jorge confirma su lugar en el ecosistema universitario nacional como uno de los proyectos educativos de mayor crecimiento de la comunidad.