Se cumplen cuatro años de Jorge Mas al frente del Real Zaragoza: prometió Primera División y hoy puede bajar a Primera RFEF
Hace exactamente cuatro años, este mismo día, un 24 de mayo de 2022, se firmaba la venta del Real Zaragoza al grupo inversor liderado por Jorge Mas y se formalizaba su nombramiento como presidente del club.
Era el principio de un proyecto que prometía estabilidad financiera, modernización y el regreso a Primera División. Hoy, en el cuarto aniversario de aquella firma, el Real Zaragoza puede consumar matemáticamente su descenso a Primera RFEF y abandonar el fútbol profesional.
Los números de estos cuatro años son devastadores en su frialdad. De los 167 partidos de Liga disputados desde entonces, el equipo ha ganado 46. Apenas el 27%.
Ha empatado 55 y ha perdido 66, casi el 40% de los encuentros. Una tasa de victorias que en ninguna de las cuatro temporadas ha bastado para pelear por el ascenso y que en esta última no está siendo suficiente ni para salvar la categoría.
Los números que retratan la gestión deportiva
Nueve entrenadores han ocupado el banquillo. Una rotación que habla de una planificación deportiva que nunca encontró su rumbo, de proyectos que se abandonaron antes de madurar y de apuestas que no funcionaron.
El dato más llamativo, el que más ha circulado estos días entre la afición zaragocista, es otro: de los 167 partidos de Liga, Jorge Mas ha presenciado 9 en el estadio. Nueve.
El presidente de un club de fútbol, en cuatro años, ha visto en directo algo menos de uno de cada veinte partidos de su equipo. Una cifra que la afición ha interpretado como el símbolo de una gestión distante y financiera que nunca conectó emocionalmente con La Romareda.
La gestión económica y financiera: 42 millones invertidos
En el plano económico, el grupo inversor ha realizado cinco ampliaciones de capital por un montante total de 42 millones de euros. La deuda del club ha bajado de 68 millones a 39 millones —dato a junio de 2025—, una reducción significativa pero que sigue dejando al Zaragoza con una carga financiera elevada para lo que puede ser su nueva realidad en Primera RFEF.
El balance financiero no es catastrófico sobre el papel. La deuda ha bajado y se ha invertido. Pero el dinero no se ha traducido en resultados deportivos, y sin resultados deportivos el modelo no funciona: menos ingresos televisivos, menos patrocinadores, menos abonados. Un círculo vicioso que en esta temporada puede llegar a su punto más bajo.
Lo que puede pasar hoy
El Real Zaragoza juega hoy con el descenso matemático como posibilidad real. Las cuentas son conocidas por toda la afición: una combinación de resultados propios y ajenos puede certificar esta tarde que el club más laureado de Aragón competirá la próxima temporada en Primera RFEF, la categoría semiprofesional donde este fin de semana el Castilla y el Pontevedra se pelearon por una plaza de playoff con dos reglamentos contradictorios y un juez de competición teniendo que arbitrar el entuerto.
Cuatro años. Cuarenta y dos millones. Nueve entrenadores. Nueve visitas al estadio. Y hoy, el peor aniversario posible.
La afición del Real Zaragoza lleva semanas en la calle pidiendo la salida de la propiedad. La Federación de Peñas ha pedido la "inhabilitación de por vida" de los dirigentes. Y Jorge Mas, desde Estados Unidos, gestiona un club que puede perder hoy la condición de equipo de fútbol profesional por primera vez en décadas.
Hace cuatro años, aquella firma parecía el principio de algo nuevo. Hoy puede ser el final de algo catastrófico para un club de la entidad del Real Zaragoza.

