El surrealismo normativo de la Primera RFEF a la que se asoma el Real Zaragoza: triple empate, dos normas y un juez decide
Mientras el Real Zaragoza vive sus horas más dramáticas en Segunda División, a punto de consumar un descenso que hace unos meses parecía impensable, la categoría a la que se asoma el club blanquillo escribió este fin de semana uno de sus capítulos más surrealistas.
En la Primera RFEF, la tercera categoría del fútbol español, un triple empate entre el Castilla, el Pontevedra y el Barakaldo por la última plaza del playoff de ascenso acabó con el equipo gallego celebrando su clasificación en el césped, la Federación enviando primero una comunicación y luego la contraria, y un Juez de Competición teniendo que resolver el entuerto porque dos reglamentos decían cosas distintas. Bienvenido a la Primera RFEF.
El Real Zaragoza necesita ahora mismo un milagro para no bajar. A dos jornadas del final de LaLiga Hypermotion, el club aragonés se encuentra en descenso virtual y depende de resultados ajenos para salvarse.
Si los números no cambian, la temporada que viene el equipo que ganó seis Copas del Rey y que llenó La Romareda durante décadas competirá en la misma categoría donde este fin de semana el Castilla se clasificó para el playoff gracias a que el artículo 29 del Reglamento de la RFEF prevalece sobre las Bases de Competición.
Una norma que, literalmente, nadie había aplicado correctamente hasta que intervino un juez.
El lío del triple empate explicado
Castilla, Pontevedra y Barakaldo terminaron la fase regular del grupo 1 de Primera RFEF empatados a 58 puntos, peleando por la quinta plaza que da acceso al playoff de ascenso. Hasta ahí, una situación de desempate habitual en el fútbol. El problema llegó al intentar resolverlo, porque los dos textos normativos aplicables decían cosas distintas.
Las Bases de Competición establecen que en un triple empate se analiza primero la puntuación de los enfrentamientos directos entre los tres equipos.
Si todos quedan con diferente número de puntos, ahí termina el proceso. Solo si dos de ellos quedan empatados se pasa al siguiente criterio: la diferencia de goles en esos enfrentamientos. Aplicando este sistema, el Barakaldo quedaba con 3 puntos, el Castilla y el Pontevedra con 7 cada uno.
Como dos equipos seguían empatados, tocaba aplicar el criterio de goles: el Pontevedra tenía +2 y el Castilla +1. La plaza era del Pontevedra.
Pero el artículo 29 del Reglamento de Competiciones de la RFEF —norma de rango superior— añade un matiz crucial que las Bases no recogen: cuando uno de los equipos queda excluido del empate por el primer criterio, los demás deben resolver su desempate como si fuera entre dos equipos, no entre tres.
Aplicando esta lógica, el Barakaldo queda eliminado en el primer filtro y el desempate entre Castilla y Pontevedra se resuelve mirando sus dos partidos directos: el Castilla ganó 1-0 en la primera vuelta y el partido de vuelta acabó 0-0. La plaza era del Castilla.
El Pontevedra celebró y luego lloró
Lo más cinematográfico de todo fue la secuencia de mensajes de la Federación al Real Madrid. Primero llegó una comunicación diciendo que la plaza era del Pontevedra.
Minutos después, otra diciendo que era del Castilla. El equipo gallego, mientras tanto, había celebrado su clasificación en el césped y en redes sociales tras empatar 2-2 con el Avilés en el minuto 15 de la prórroga. La alegría duró poco. El Juez Único de Competición dio finalmente la razón al Castilla y el Pontevedra se quedó fuera del playoff habiendo creído durante un rato que estaba dentro.
Una situación que, vista desde Zaragoza, tiene algo de espejo inquietante.
Lo que le espera al Real Zaragoza si baja
La Primera RFEF es una categoría semiprofesional donde conviven filiales de grandes clubes —el Castilla del Real Madridentre otros— con equipos históricos venidos a menos y con proyectos modestos de provincias.
Es una categoría donde los presupuestos son radicalmente distintos a los de Segunda División, donde los campos no cumplen los requisitos de LaLiga y donde los empates normativos se resuelven con el artículo 29 del Reglamento de la RFEF.
Para el Real Zaragoza, descender a Primera RFEF sería mucho más que un golpe deportivo. Sería una crisis económica de primera magnitud: menos ingresos televisivos, menos patrocinadores, menos abonados y un proyecto de La Nueva Romareda que podría quedar en el aire.
El club tiene dos partidos para evitarlo. Lo que pasó este fin de semana en el grupo 1 de Primera RFEF es un recordatorio de adónde llevan los descensos que parecían imposibles.