El millonario que se hizo de oro con internet lanza un aviso a la Gen Z: “Cada minuto del día...”
El consejo lleva meses circulando por redes y vuelve cada vez que alguien publica un informe sobre robots, IA y empleos en peligro. Se lo da un señor con 6.000 millones de dólares en el banco a cualquier chaval que esté ahora terminando el instituto o la carrera. Y se resume en una sola idea: si volviera a tener 18 años, no haría otra cosa que aprender sobre inteligencia artificial.
No es un consejo lanzado al aire. El Gobierno de España calcula que más de dos millones de empleos van a cambiar en los próximos años por culpa de esta tecnología. El que da el aviso, además, sabe lo que es subirse a una ola tecnológica en el momento exacto.
Quién es el inversor detrás del consejo
Hablamos de Mark Cuban. A finales de los noventa montó Broadcast.com, un portal de vídeo que acabó vendiendo a Yahoo por 5.700 millones de dólares en plena fiebre puntocom. Después compró los Dallas Mavericks de la NBA, los tuvo en propiedad durante más de dos décadas y se hizo famoso fuera de Estados Unidos por su papel en "Shark Tank", el programa en el que un grupo de inversores escucha ideas de emprendedores y decide si pone pasta o no. Forbes le calcula unos 6.000 millones de fortuna.
La frase que se ha viralizado viene de su intervención en la conferencia SXSW del año pasado: "Si tuviera 16, 18, 20 o 21 años a partir de hoy, dedicaría cada minuto del día a aprender sobre IA. Incluso mientras durmiera, escucharía podcasts sobre IA". Pura provocación, sí. Pero la repite cada pocos meses en pódcast y entrevistas, así que algo de convicción habrá.
Cuban ha contado mil veces que empezó vendiendo bolsas de basura puerta por puerta cuando era adolescente. Por eso resulta llamativo que diga ahora que, si pudiera empezar otra vez, no probaría con veinte negocios distintos como hizo él. Lo apostaría todo a una carta.
Por qué la IA y por qué ahora
La tesis no es la de siempre, la de que la IA va a borrar profesiones enteras. Va por otro lado. Cuban dice que casi todos los trabajos van a tocar IA de un modo u otro, y que el que aprenda antes saldrá ganando frente al que prefiera esperar a ver qué pasa.
Aquí hay un matiz que conviene marcar. El inversor no se dirige solo a programadores ni a científicos de datos entrenando modelos. Habla del perfil mixto: alguien que sepa de IA y, encima, sepa de marketing, de finanzas, de diseño o de lo que sea. Esa gente —insiste— va a ser la más buscada en los próximos años. Porque las empresas no necesitan tanto a quien construye la herramienta como a quien la mete dentro de procesos que ya funcionan.
Sobre el dinero que se mueve detrás, Cuban tiene otra predicción que ha repetido bastante: el primer billonario del mundo —un billón de dólares, con doce ceros— va a hacer su fortuna gracias a la IA. Y podría ser perfectamente un tío trabajando solo desde el sótano de su casa. Vale, suena a frase para conferencia. Pero viene de alguien que vio venir el negocio del streaming dos décadas antes que el resto.
El matiz que se pasa por alto
Hay una frase suya que casi nadie cita y que cambia bastante el sentido del consejo: "La IA nunca es la solución. Es una herramienta". La soltó en la misma intervención de SXSW, casi de pasada, y resume mejor su postura real que cualquier titular.
Es decir, no va de delegar el criterio en ChatGPT ni de pensar que un chatbot va a sacar adelante un negocio por sí solo. Va de saber qué pedirle, cuándo usarlo y dónde tiene sentido aplicarlo. Y en qué momento, por cierto, conviene apagarlo.
Traducido a algo práctico para un chaval de 20 años, el consejo se queda en cuatro cosas: trastear con las herramientas que hay, leer del tema sin tragarse el bombo del sector, y buscar el cruce con aquello que de verdad le interesa. Saber programar suma. No saber, no descarta a nadie.
Si Cuban tiene razón se verá pronto. Él, mientras tanto, ya lleva años metiendo dinero en startups de IA a través de sus fondos.