La curiosa historia del autobús que continúa repartiendo historias por Zaragoza 70 años después
En una época en la que casi todo se pide a domicilio, hay algo que sigue llegando sobre ruedas: el bibliobús de Zaragoza. Este singular vehículo, mitad autobús, mitad biblioteca, lleva setenta años acercando la lectura a los barrios más alejados del centro, con una mezcla de nostalgia que lo convierte en uno de los servicios públicos más curiosos de la ciudad.
EL origen del bibliobús de Zaragoza
El primer bibliobús zaragozano arrancó su motor en diciembre de 1955, cuando el Ayuntamiento quiso llevar la cultura a los barrios de la periferia. A bordo viajaban unos 2.000 libros cuidadosamente ordenados en estanterías de madera, con un bibliotecario que conocía a cada lector por su nombre. En aquellos años visitaba lugares como Casetas, Montañana o Santa Isabel, barrios que no contaban con bibliotecas fijas pero sí con vecinos deseosos de leer.
Con el paso del tiempo, el vehículo se fue renovando —en los años 70 llegó incluso a tener aire acondicionado, toda una rareza— y amplió su recorrido hasta algunos municipios de la provincia. Sin embargo, su esencia no cambió: hacer que ningún zaragozano se quedara sin acceso a la lectura, viviera donde viviera.
Un servicio que sigue en marcha
Hoy, casi siete décadas después, el bibliobús sigue recorriendo Zaragoza como parte de la Red de Bibliotecas Públicas Municipales, y su interior combina el encanto clásico de una biblioteca de barrio con la organización digital del siglo XXI. Cada usuario puede llevarse hasta cinco libros o audiovisuales durante 28 días, reservar ejemplares por Internet y devolverlos en cualquier otra biblioteca municipal.
En su interior hay más de 3.000 títulos, que van desde novelas y cómics hasta cuentos para prelectores de tres años. También hay espacio para clásicos, novedades editoriales y obras en otros idiomas. Y lo mejor: sigue siendo gratuito, accesible y cercano.
Nuevos barrios, nuevas historias
Durante el último año, el bibliobús ha reforzado sus rutas y horarios, ampliando sus paradas en zonas como Parque Venecia o Montecanal, e incrementando la duración de cada visita media hora más. En total, realiza 53 paradas quincenales y registra miles de préstamos al año.
Incluso se pueden seguir las rutas actualizadas desde la web de Avanza Zaragoza, que colabora con el Ayuntamiento en su gestión.
Además, Zaragoza fue una de las primeras ciudades de España en tener un bibliobús permanente. Su permanencia demuestra que, incluso en plena era digital, hay gestos que no pierden valor: abrir una puerta, oler a papel nuevo y dejarse recomendar un libro por alguien que te conoce.
