El desconocido Cristo en un pueblo de Zaragoza que "expulsaba demonios” y fascinó a Cuarto Milenio
En Aragón existen rincones donde la historia y las leyendas se entrelazan. Uno de esos lugares es Calatorao, un municipio de poco más de 3.000 habitantes en la provincia de Zaragoza que guarda un secreto que ha fascinado tanto a devotos como a amantes del misterio: el Santo Cristo de Calatorao, también conocido como el Cristo de los Endemoniados.
Su fama no se limita al ámbito religioso. Esta singular talla, con más de cinco siglos de antigüedad, fue protagonista en el programa Cuarto Milenio, dirigido por Iker Jiménez, donde se repasaron sus enigmas y la repercusión que tuvo en Aragón durante siglos.
Una talla en Calatorao que nació de la leyenda
El origen del Cristo está rodeado de un halo sobrenatural. Según la tradición, hacia 1520 un peregrino enfermo llegó al municipio y, tras ser acogido, se ofreció a tallar un Cristo en apenas tres días como muestra de agradecimiento. Al término del plazo, los vecinos encontraron la escultura terminada, pese a no haber escuchado un solo golpe de cincel. La leyenda asegura que aquel hombre no era un simple viajero, sino un ángel enviado por Dios.
Sea cual sea la verdad, lo cierto es que la talla se convirtió en objeto de devoción inmediata. Su capilla fue inaugurada en 1613 y, desde entonces, cada 14 de septiembre se celebra la fiesta en su honor, coincidiendo con la Exaltación de la Cruz.
El Cristo de los Endemoniados
Con el paso de los siglos, al Cristo de Calatorao se le atribuyeron milagros y curaciones. Pronto adquirió el sobrenombre de Cristo de los Endemoniados, porque muchos de los que acudían a su capilla lo hacían convencidos de que podían ser liberados de espíritus malignos.
Se cuentan casos de mujeres que, tras rezar frente a la talla, caían al suelo en convulsiones hasta que, supuestamente, eran liberadas del mal. En ocasiones aparecían objetos insólitos tras los ritos, como zapatos o prendas de vestir que parecían “expulsados” durante el trance. El fenómeno atrajo tanto interés que, durante décadas, llegaban trenes repletos de enfermos desde Madrid y otros puntos de España con la esperanza de hallar alivio en la pequeña localidad zaragozana.
Aunque con el tiempo estas prácticas fueron desapareciendo, la devoción al Cristo nunca se apagó. La talla se conserva en la iglesia de San Bartolomé, en una capilla con columnas salomónicas y un retablo barroco de gran belleza.
El misterio volvió a despertar cuando Cuarto Milenio dedicó un reportaje a este Cristo. Los colaboradores del programa recordaron su historia y lo vincularon a los exorcismos populares que marcaron a generaciones de aragoneses. El eco fue tan grande que, poco después de la emisión, un autobús con medio centenar de visitantes llegó desde Guadalajara para contemplar la imagen que había fascinado a la audiencia.
El propio investigador aragonés Nacho Navarro realizó una retransmisión en directo desde la iglesia para Milenio Live, mostrando la capilla y relatando las leyendas que aún se cuentan en el pueblo.
Patrimonio, turismo y misterio
Más allá de las historias sobrenaturales, el Cristo de Calatorao es también una joya artística. Expertos han señalado que podría ser obra del escultor Gabriel Yoldi, relacionado con el Cabildo del Pilar y con trabajos en la catedral de Teruel. Sea como fuere, lo cierto es que la talla se ha convertido en un reclamo cultural y turístico.
Hoy, quienes visitan Calatorao no solo encuentran un pueblo acogedor y con un valioso patrimonio histórico, sino también un lugar donde la fe, la tradición y el misterio se funden en torno a una imagen que, según la leyenda, fue capaz de expulsar demonios.

