Laura Puyal: la artista multada con 700 euros por cantar con licencia en Zaragoza
La artista zaragozana Laura Puyal, conocida como Laurel, ha sido sancionada con casi 700 euros por realizar actuaciones musicales en la vía pública pese a contar con licencia oficial y, según sostiene la artista, dentro del horario y punto autorizados. El caso ha levantado un apoyo ciudadano con una recogida de firmas bajo el lema “La música es cultura, no delito”, que acumula centenares de adhesiones en Change.org.
Según relata la artista, la primera multa se fundamenta en un posible exceso de horario avalado por una grabación privada de un vecino que no fue incorporada al expediente ni notificada durante la tramitación. Esa supuesta prueba —explica— solo se mencionó al final del procedimiento, cuando ya había presentado dos alegaciones pidiendo el acceso a toda la documentación. “Nos hemos enterado meses después de que esa grabación existía, cuando ya no había opción de rebatirla. Eso demuestra la falta de garantías y la indefensión con la que se está tratando a los artistas de calle”, afirma Laurel.
La cantante niega haber superado el horario y asegura que recogió antes de tiempo: se encontraba convaleciente, en silla de ruedas, tras una intervención quirúrgica, y fue la persona que la acompañaba quien montó y retiró el equipo. Añade que durante la intervención policial “no se levantó acta ni se comunicó infracción alguna” y que la conversación con los agentes “fue cordial”. La denuncia, sostiene, llegó meses después, sin prueba directa ni testimonio presencial, y se habría basado en referencias de un “cambio de turno” de otros agentes que no estuvieron en el lugar.
“No se me notificó ninguna infracción. Si realmente se hubiera superado el horario, lo habrían comunicado en el momento. No hay manera de controlar eso sin tener un policía con reloj al lado de cada artista. La calle no es una fábrica, es un espacio de cultura”, subraya.
La segunda sanción, apunta Laurel, se habría tramitado aplicando una normativa pensada para puestos ambulantes o actividad comercial, algo “totalmente ajeno” a una actuación musical. “Nos están midiendo con la vara equivocada. No vendemos productos ni hacemos ruido: compartimos arte. Me están tratando como si montara un puesto, no como artista”, denuncia. Sobre ese segundo expediente, señala que presentó dos alegaciones y no ha recibido respuesta, por lo que confía en que quede resuelto por silencio administrativo.
En total, las multas sumarían cerca de 700 euros, una cifra que califica de “desproporcionada” para una actividad sin ánimo de lucro, con ingresos que, según su experiencia, “apenas rondan 20 euros por actuación en donativos voluntarios”. “Tocar en la calle no es un delito; es una expresión cultural que enriquece la vida de la ciudad y acerca el arte a la gente”, reivindica.

