La llamada telefónica de Natalia Chueca y Paula Ortiz para sellar la paz

Según detallan, próximamente tendrán un encuentro personal ambas para poder hablar.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, y la directora Paula Ortiz mantuvieron esta tarde una conversación telefónica en la que, según fuentes del Ayuntamiento, coincidieron en “zanjar el malentendido” y en “volver a las Fiestas del Pilar”. Estas fuentes confirman el “absoluto respeto mutuo a la libertad de expresión personal” y defendieron la necesidad de “celebrar las fiestas en paz” y “seguir construyendo una Zaragoza mejor” que ponga en valor su talento y diversidad. Según detallan, próximamente tendrán un encuentro personal ambas para poder hablar.

El gesto llega tras una jornada de elevada temperatura política y mediática. Por la mañana, la regidora calificó de “poco elegante” el momento del pregón del sábado en el que Ortiz, una de las tres cineastas que leyeron el texto desde el balcón municipal, afirmó: “A pesar de que falten aceras, profesores en los colegios públicos, médicos en los hospitales, casas de juventud”, ante una plaza del Pilar con más de 35.000 personas.

Chueca consideró que “si te invitan a hablar para homenajear el mundo del cine, decir que no hay aceras en Zaragoza, que no hay profesores, que no hay médicos, no me parece lógico en ese momento”.

"Impropio de una buena anfitriona"

La respuesta de la cineasta no se hizo esperar. En declaraciones, Ortiz replicó en Cadena Ser que “afear, apostillar o recriminar el discurso de personas invitadas al balcón es impropio de una buena anfitriona”, y añadió que el Ayuntamiento tuvo el texto “a su disposición dos días antes” del acto: “Podían haber expuesto sus reservas y no lo hicieron.”

La directora precisó que el pregón “se escribió entre todos, en un grupo de WhatsApp, de manera colectiva”, junto a Pilar Palomero y Javier Macipe, y defendió que “fueron palabras pensadas desde el respeto, la alegría, la dignidad y la belleza con la que celebramos nuestra ciudad, conscientes de sus fortalezas y carencias.”

El cruce de declaraciones se produce en un contexto festivo especialmente sensible. En los días previos ya habían aflorado controversias por la invitación del sacerdote y DJ portugués al escenario de la plaza y por el nombramiento de la Casa Palestina como Hija Predilecta, decisiones que suscitaron críticas en distintos sectores de la derecha y de la izquierda municipal.

El pregón, habitual tensión política y social

El pregón —tradicional termómetro del clima social y político— volvió a mostrar esa tensión de fondo, habitual en la cita del balcón municipal en las últimas décadas, donde no es extraño que convivan ovaciones, pitos y proclamas.

Pese al desacuerdo inicial, el mensaje actual tras la llamada telefónica de la tarde busca reencauzar el relato de unas fiestas con programación masiva y un claro acento cultural, con tres cineastas aragoneses como pregoneros. Fuentes municipales sostienen que el intercambio ha servido para rebajar la fricción y priorizar la proyección cultural de Zaragoza en una semana de gran impacto mediático.

El episodio reabre, no obstante, el debate sobre los límites y oportunidades del pregón: ¿debe circunscribirse a una arenga festiva o es legítimo incluir alusiones cívicas? En la práctica, la tradición ha oscilado entre ambos polos, con discursos que han servido tanto de acicate emocional como de altavoz ciudadano. Esta edición no ha sido la excepción.

A la espera del encuentro personal entre Chueca y Ortiz, ambas partes coinciden en un objetivo común: que el protagonismo lo recuperen la fiesta, la ciudadanía y la cultura.

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