Lugarico de Cerdán: el barrio de Zaragoza con pasado medieval que muy pocos conocen

Desde las casas de los colonos hasta el antiguo oratorio, pasando por la casa-palacio de los Marqueses de Ayerbe: un barrio único que casi nadie conoce en Zaragoza.

El Lugarico de Cerdán, un núcleo rural ubicado en el barrio de Movera, Zaragoza, constituye un testimonio vivo de la evolución histórica y arquitectónica del entorno de la ciudad. Este pequeño asentamiento compacto, que conserva su esencia como un paraje idílico en el entorno de la ciudad, se destaca por su riqueza histórica y la singularidad de sus edificaciones. Estar en Lugarico de Cerdán es como viajar al pasado: un lugar con vestigios medievales y retazos colonos cerca de la ciudad consolidada de Zaragoza.

Desde las casas de los colonos hasta el antiguo oratorio —ahora convertido en vivienda—, pasando por la casa-palacio de los Marqueses de Ayerbe, el Lugarico es un reflejo de siglos de transformaciones urbanísticas, sin dejar de mantener una esencia única. Y entre todo esto: casi nadie que viva en Zaragoza lo ha visitado o sabe de su existencia.

Un origen histórico enraizado en el pasado medieval

El Lugarico de Cerdán tiene raíces profundas que se remontan al periodo medieval, cuando se lo conocía como Siest. Su ubicación, a unos 300 metros de una calzada romana secundaria que luego se transformó en Camino Real y más tarde en la carretera N-II, lo posiciona en un punto estratégico de conexión histórica. El oratorio, cuya existencia se documenta desde el siglo XIV tras la disolución de la Orden del Temple, se erige como uno de los elementos más antiguos y valiosos del enclave.

El Lugarico de Cerdán tiene raíces profundas que se remontan al periodo medieval / AZ

En el siglo XII, Siest aparece en documentos relacionados con donaciones y préstamos a la Seo de Zaragoza, los Templarios y los Hospitalarios. Durante los siglos posteriores, el lugar experimentó un desarrollo significativo, convirtiéndose en un núcleo señorial que pasó por diversas manos nobles, como los Cerdán de Escatrón y los Sessé, antes de integrarse en la jurisdicción zaragozana.

La evolución arquitectónica: oratorio, palacio y casas de colonos

El antiguo oratorio, que hoy es una vivienda reformada conocida como Villa Santa Eulalia, es uno de los principales puntos de interés arquitectónico del Lugarico. Catalogado como edificio de interés arquitectónico B, conserva elementos originales que permiten su rehabilitación respetando su estética barroca. De planta rectangular, con muros de ladrillo macizo y cubierta a dos aguas, el oratorio incluye detalles como bóvedas con lunetos y una sacristía, que se han adaptado a su uso como vivienda.

Frente al oratorio, se encuentra la casa-palacio de los Marqueses de Ayerbe, otro edificio de interés arquitectónico B. Construido en el siglo XVIII, este palacio refleja la opulencia de su época, aunque ha sufrido alteraciones tras la venta de la propiedad en 1928. Originalmente conectado al oratorio por un pasaje elevado, el palacio conserva elementos de su esplendor pasado.

Las casas de los colonos, dispuestas en dos hileras paralelas a ambos lados de una calle, completan el conjunto arquitectónico. Estas viviendas, de dos plantas con estructura tradicional, están catalogadas como de interés ambiental, lo que permite reformas siempre que se respeten sus elementos originales. Algunas aún conservan detalles como aleros de esquinillas y arcos de medio punto.

Una de sus calles llena de vegetación y salpicada a los lados con las casas de los colonos / AZ

Un núcleo rural con significado histórico

En su época de mayor auge, durante el siglo XIV, Siest contaba con 27 familias y una iglesia propia. A lo largo de los siglos, la población fluctuó, manteniéndose relativamente estable hasta el siglo XIX. El padrón de Movera de 1860 menciona la alcaldía pedánea de Lugarico de Cerdán, momento en el que comenzó a disminuir la población a medida que crecía Movera, del cual depende actualmente.

Durante el siglo XIX y principios del XX, el Lugarico era conocido como una colonia agrícola. En su centro se encontraba un grupo de construcciones, incluyendo las casas de los colonos, un horno de pan, la iglesia-oratorio y el palacio. Este diseño compacto y funcional respondía a un modelo propio de las nuevas poblaciones ilustradas de finales del siglo XVIII.

Propietarios nobiliarios y sucesión de herencias

El Lugarico de Cerdán fue testigo de una compleja sucesión de propietarios a lo largo de los siglos. Desde los Cerdán de Escatrón, que dieron nombre al enclave, hasta los Sessé y los Altarriba, el lugar fue pasando de generación en generación dentro de familias nobles. Con la abolición de los señoríos jurisdiccionales en 1837, los títulos y propiedades permanecieron, pero los derechos y privilegios se extinguieron.

Durante el siglo XIV, esta pedanía se le conocía como Siest y contaba con 27 familias y una iglesia propia / AZ

En 1928, el entonces Marqués de Ayerbe vendió la finca completa a Timoteo Marcellán García, iniciándose un proceso de parcelación que dio lugar a la venta paulatina de todos los edificios, incluidos el palacio y el oratorio. Muchas de las viviendas fueron adquiridas por los propios colonos que las habitaban, marcando el fin de una era señorial y el inicio de un modelo más comunitario.

Lugarico de Cerdán: un barrio único y poco conocido

A día de hoy, Lugarico de Cerdán se presenta como un rincón tranquilo y pintoresco, con casi 100 habitantes. A pesar de las reformas y adaptaciones, conserva buena parte de su disposición original y sus elementos históricos, lo que lo convierte en un atractivo cultural y arquitectónico dentro del entorno de Zaragoza. Las calles estrechas, las casas de colonos y los edificios señoriales evocan un pasado lleno de historias y transformaciones.

El Lugarico de Cerdán pasó por diversas manos nobles, como los Cerdán de Escatrón y los Sessé / AZ

El Lugarico destaca no solo por su arquitectura, sino también por su capacidad de adaptación a los tiempos modernos sin perder su esencia. Desde las viviendas reformadas hasta los vestigios del oratorio y el palacio, cada rincón cuenta una parte de la rica historia del lugar.

Su combinación de patrimonio arquitectónico, relevancia histórica y encanto rural lo convierten en un ejemplo de cómo los núcleos tradicionales pueden integrarse en la configuración urbana contemporánea.

Comentarios