La otra cara de Zaragoza: un hombre relata su día a día viviendo en la calle
Un vecino de Zaragoza que vive en la calle relata en un vídeo viral la dureza de sobrevivir a la intemperie, la falta de apoyo familiar y los peligros nocturnos que afronta cada día en la ciudad.
Un vídeo publicado en TikTok por el creador de contenido @juliocaviedes_ ha vuelto a poner rostro y voz a una realidad que permanece muchas veces invisible en Zaragoza: la de quienes viven en la calle. En la grabación, un hombre relata su día a día, marcado por la precariedad, la soledad y la ausencia de apoyo familiar, pero también por una sorprendente dignidad con la que enfrenta la vida.
La calle como única opción
El protagonista explica que lleva “desde la pandemia” viviendo en la calle, una situación que ha alternado puntualmente con habitaciones de alquiler, aunque —según afirma— algunas de ellas estaban en condiciones tan precarias que “la calle está mucho más limpia”.
Ante esa realidad, decidió regresar a dormir a la intemperie. “Prefiero estar en la calle”, asegura mientras señala el espacio donde pasa las noches. Confiesa que alterna bancos y zonas del centro para descansar y que llegó a dormir cuatro años frente a la Diputación Provincial de Zaragoza.
Una vida invisible para la sociedad
El hombre lamenta cómo cambia el ambiente de la ciudad cuando cae la noche:
“La gente se cree que Zaragoza es jijí, jajá, pero de noche es muy peligrosa. Hay mucho mangante”.Su mensaje es claro: lo que para muchos es ocio, para quien vive en la calle puede convertirse en un riesgo constante.
Asegura tener familia en la ciudad —“hermanos, sobrinos y madre”—, pero afirma que no ha recibido ayuda por su parte. “No han venido a buscarme”, explica, aunque tampoco sabe si han llegado a pasar junto a él sin reconocerlo.
Subsistir con una pensión mínima
El entrevistado se muestra sereno y no utiliza un tono de reproche. Reconoce que recibe una pensión, pero insuficiente para alquilar una vivienda digna.
“Con lo que me ha quedado no me da para tirar cohetes. Me llega para una habitación y algún café”, resume. Aun así, recalca que intenta mantener cierta normalidad:
“Voy siempre bien arreglado. Nunca he pedido en la calle”.
El Comedor del Carmen, su lugar de apoyo
Entre los pocos apoyos que menciona, destaca uno con especial gratitud:
“Al Comedor del Carmen le tengo mucho. Me han dado de comer cuando lo he necesitado”.
Este recurso, gestionado por voluntarios, es uno de los principales puntos de asistencia para personas en situación de sinhogarismo en Zaragoza, donde ofrecen comida, acompañamiento y apoyo básico.
Una historia que refleja un problema estructural
El testimonio de este hombre refleja una realidad que, según entidades sociales, afecta a cientos de personas en Zaragoza: dificultades económicas, soledad, problemas habitacionales y falta de recursos suficientes para optar a un alquiler estable.
Su mensaje final es una mezcla de crudeza y resiliencia: la vida en la calle no es una elección, sino una consecuencia. Y, aun así, asegura estar “contento dentro de lo que cabe”, intentando sostener una rutina y una imagen digna a pesar de la adversidad.

