Este rincón escondido de las Cinco Villas parece sacado de una película medieval
Entre las montañas de las Cinco Villas, este pueblo medieval enamora por su castillo, sus iglesias románicas y un legado histórico que lo convierten en uno de los destinos más cautivadores de Aragón.
Aunque Aragón no figure entre las comunidades más visitadas de España, esconde rincones capaces de hechizar al viajero. Entre ellos destaca Uncastillo, una villa perteneciente a la comarca de las Cinco Villas, en la provincia de Zaragoza, que combina historia, arquitectura románica y paisajes que parecen detenidos en el tiempo.
Situado a 662 metros de altitud, entre los ríos Riguel y Cadenas, Uncastillo creció alrededor de la fortaleza sobre la peña Ayllón, que domina su silueta desde lo alto. El nombre mismo del municipio proviene de esa fortaleza —Unum Castrum— que, aunque hoy conserva solo parte de su estructura, sigue siendo el símbolo del pueblo. Su patrimonio histórico y arquitectónico le valió la declaración de Conjunto Histórico-Artístico en 1966.
Patrimonio arquitectónico: del románico a la memoria judía
Uncastillo posee una densidad monumental sorprendente para su tamaño. En su casco urbano se conservan hasta seis iglesias románicas —Santa María la Mayor, San Martín de Tours, San Juan, San Lorenzo, San Felices y San Andrés—, todas con particularidades que las convierten en ejemplos destacados del arte medieval aragonés.
La Fortaleza de Uncastillo, también llamada Castillo de la Peña de Ayllón, se alza sobre un promontorio rocoso y ofrece una de las vistas más espectaculares de la comarca. Su Torre del Homenaje alberga hoy un pequeño museo que explica la evolución del castillo y la vida medieval en la villa.
A pocos kilómetros del núcleo urbano se encuentra la Ciudad Romana de Los Bañales, un yacimiento que conserva un complejo sistema hidráulico con termas, canalizaciones y un acueducto que abastecía la antigua ciudad. Es uno de los vestigios romanos mejor conservados de Aragón.
El barrio judío de Uncastillo conserva su trazado original, con calles estrechas, pasadizos y restos de la sinagoga del siglo XIII. En excavaciones recientes se descubrió una mikve o baño ritual, que da testimonio de la convivencia que caracterizó la villa durante siglos.
Otros puntos de interés son la Lonja Medieval, construida en el siglo XIII y utilizada primero como hospital y luego como mercado; el Palacio de Martín el Humano, de estilo gótico-renacentista; y el Pozo de Hielo, restaurado en 1997 y convertido en el Museo del Frío, que recuerda las antiguas técnicas de conservación antes de la llegada del hielo industrial.
En el corazón del pueblo se levanta el Ayuntamiento, edificio renacentista del siglo XVI que preside la plaza principal con su elegante fachada de inspiración italiana.
Más allá del núcleo urbano: Sibirana y el entorno natural
El término municipal de Uncastillo incluye también Sibirana, un despoblado medieval situado a unos doce kilómetros, donde aún se conservan los restos del castillo y la ermita de Santa Quiteria. Este enclave, rodeado de colinas y caminos rurales, invita al paseo y al descubrimiento del pasado fronterizo y monástico de la zona.
El paisaje que rodea la villa es ideal para quienes buscan una escapada tranquila. Rutas señalizadas, miradores naturales y senderos entre almendros y campos de cereal permiten disfrutar de la belleza austera de las Cinco Villas, especialmente en otoño, cuando los tonos ocres y dorados tiñen todo el valle.
Turismo, historia y vida local
Con apenas unos 600 habitantes, Uncastillo mantiene viva una intensa actividad cultural y turística. Su oficina de turismo organiza visitas guiadas que recorren sus principales monumentos, y la localidad celebra cada verano festivales, ferias medievales y jornadas dedicadas al patrimonio judío.
El pueblo aspira a integrarse en la Red de Juderías de España – Camino de Sefarad, un reconocimiento que reforzaría su apuesta por el turismo sostenible y la preservación de su legado histórico.
A pesar de su nombre —“Un castillo”—, Uncastillo cuenta con más de una fortaleza, un detalle que ha llevado a algunos a llamarlo cariñosamente “el pueblo mentiroso”. Pero si algo no engaña es su encanto: calles y portales de piedra, iglesias románicas y un ambiente sereno que invita a detener el tiempo.
Un destino que encierra siglos de historia
Visitar Uncastillo es recorrer siglos de historia condensados en un solo lugar. Desde las torres que miran al horizonte hasta los restos romanos que aún respiran bajo la tierra, cada rincón cuenta una parte del pasado de Aragón.
Lejos del turismo masivo, esta villa demuestra que la magia rural de España sigue viva entre montañas, murallas y plazas donde el tiempo parece haberse detenido. En Uncastillo, la historia no se visita: se respira.

