120 zapatos en el centro de Zaragoza para hablar del suicidio: "Nadie es inmune al suicidio"
El Paseo de la Independencia, a la altura de Plaza Aragón, se ha convertido desde este martes en un lugar de memoria, reflexión y denuncia silenciosa. Frente al edificio de Capitanía, una instalación urbana formada por 120 pares de zapatos recuerda a las 120 personas que se quitaron la vida en Aragón en 2024. Es el Proyecto Huella, una iniciativa impulsada por MovEnRed, Movimiento en Red contra el Suicidio, en colaboración con el Ayuntamiento de Zaragoza y la empresa Metro7, que permanecerá visible hasta el 25 de noviembre.
Los zapatos —de todas las tallas, estilos y formas— simbolizan vidas, historias y ausencias. Cada par representa a una persona fallecida, desde los 15 años hasta más de 90, tal y como recordó la psiquiatra Isabel Irigoyen, miembro fundadora de MovEnRed, durante el acto inaugural. Bajo el lema “Sigue dejando tu huella. No te borres”, la instalación se presenta como un escaparate urbano pensado para interpelar a quienes pasan por uno de los puntos más transitados de la ciudad.
Una intervención para romper el silencio
En la presentación han participado la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca; la Justicia de Aragón, Concepción Gimeno; la vicerrectora de Comunidad Universitaria y Compromiso Social de la Universidad de Zaragoza, María Ángeles Franco Sierra; la consejera de Políticas Sociales e Igualdad, Marian Orós; el director de Cáritas Diocesana, Carlos Sauras, en representación de la empresa de inserción A Todo Trapo; así como representantes de Metro7 y de distintas entidades profesionales y sociales.
También han estado presentes los colegios oficiales de Médicos, Farmacéuticos y Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Zaragoza, el Instituto de Medicina Legal de Aragón, Fundación Ibercaja, Fundación Enériz, Fundación Enesba, Fundación APE, Fundación Sesé, ASAPME, el Foro Aragonés de Pacientes, la Asociación Paso a Paso, The MoveMen, Believe in Art y la editorial Cábula, entre otros colectivos.
Isabel Irigoyen ha puesto palabras al impacto que se esconde tras la instalación:
“Cada uno de estos zapatos representa una pérdida, la de 120 personas de todas las edades, desde los 15 años hasta más de 90. Nadie es inmune al suicidio. La inmensa mayoría de estas muertes se podían haber evitado”.
La psiquiatra ha insistido en la necesidad de romper el tabú y hablar abiertamente de salud mental y suicidio:
“El silencio no ayuda, el silencio no protege, el silencio mata. Esta instalación pretende ser vista, que no se mire para otro lado”.
Acompañar a quienes se quedan
El Proyecto Huella pone también el foco en los llamados supervivientes, los familiares y allegados de las personas fallecidas. Irigoyen ha recordado que noviembre es el mes que la OMS dedica precisamente a ellos y ha reclamado que no se les deje solos: “Debemos estar pendientes de los supervivientes, no añadir más silencio al que ya ha dejado esa persona querida. El suicidio no es culpa de nadie, pero es responsabilidad de todos”.
La intervención en pleno centro de Zaragoza busca sacar el debate de los despachos y llevarlo al espacio público, a pie de calle, donde el mensaje de prevención pueda llegar a más personas. La idea es sencilla pero contundente: hablar, acompañar y pedir ayuda puede marcar la diferencia entre vivir o morir.
Diseño aragonés para una llamada urgente
El diseño de la campaña es obra de los creadores zaragozanos Román y Javier Almalé, padre e hijo, que han trabajado juntos para dar forma visual a este homenaje. El resultado es un montaje sobrio y directo, que utiliza el lenguaje cotidiano —unos simples zapatos— para recordar la magnitud de un problema que sigue siendo la primera causa de muerte externa en España.
El Proyecto Huella cuenta con el apoyo de la Justicia de Aragón, la Universidad de Zaragoza y el Ayuntamiento de Zaragoza, así como la colaboración técnica del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos y la implicación de entidades sociales y sanitarias.

