De Zaragoza al pueblo más bonito de su entorno: tiene 10.000 años y está a 95km
A solo 95 km de Zaragoza esta villa con 10.000 años de historia luce un casco medieval lleno de encanto y rutas naturales que la convierten en una escapada única.
A menos de 100 kilómetros de Zaragoza se encuentra un destino que combina historia, patrimonio y naturaleza como pocos. Se trata de Biel, una villa enclavada en la comarca de las Cinco Villas, a los pies de la Sierra de Santo Domingo, y considerada uno de los pueblos más bellos y singulares de la provincia.
Un viaje atrás en el tiempo
Los orígenes de Biel se remontan a más de 10.000 años, como demuestran los restos hallados en yacimientos arqueológicos de la zona. En cuevas como la de Peña-14 se han encontrado vestigios que prueban la presencia humana desde el Magdaleniense hasta el Calcolítico, lo que convierte a Biel en un enclave fundamental para conocer la prehistoria en Aragón.
Ya en época medieval, el gran protagonista de la villa fue su castillo-fortaleza, cuya construcción se atribuye al reinado de Sancho Ramírez en el siglo XI. La torre, de planta rectangular y con casi 30 metros de altura, no solo ejercía una función defensiva, sino que también fue residencia nobiliaria y centro de poder en la región. Hoy sigue siendo el emblema del municipio y el punto desde el que se articula el resto del casco urbano.
Judería y arquitectura medieval
Biel conserva un casco urbano medieval de gran autenticidad. Sus calles empedradas y sinuosas invitan a recorrerlas sin prisa hasta llegar a la antigua judería, que durante siglos fue una de las más relevantes de Aragón, solo superada por la de Ejea de los Caballeros. En los siglos XIV y XV, más de la mitad de la población de Biel era de origen judío, lo que marcó profundamente la identidad cultural del municipio.
Además de la judería y el castillo, otro de los monumentos destacados es la iglesia parroquial de San Martín, un templo de origen románico que fue reformado en el siglo XVI con elementos gótico-renacentistas. El conjunto urbano, compuesto por casas populares y palaciegas, mantiene la esencia de una villa medieval en la que cada rincón recuerda a su pasado histórico.
Naturaleza en estado puro
El patrimonio histórico de Biel se complementa con un entorno natural privilegiado. El municipio se sitúa en el área protegida de la Sierra de Santo Domingo, incluida en la Red Natura 2000. Desde el pueblo parten diversas rutas de senderismo y bicicleta que conducen a lugares como el pico de Santo Domingo o los barrancos de Paniagua y Calistro, ideales para disfrutar de la naturaleza en estado puro.
La biodiversidad es otro de sus atractivos: en la zona pueden avistarse especies como el quebrantahuesos, el milano real o grupos de corzos y jabalíes. La riqueza paisajística, unida al silencio y la tranquilidad de sus montes, convierten a Biel en un refugio perfecto para excursionistas y amantes de la naturaleza.

