Mercadona lo confirma: así será su nuevo modelo de supermercado que elimina dos secciones clave

Juan Roig revoluciona el supermercado con el modelo T9. Desaparecen secciones míticas y cambia tu forma de comprar. Descubre si afecta a tu tienda.
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Mercadona

Seguro que te ha pasado: vas con el tiempo justo, llegas a la sección de charcutería y te encuentras con una cola interminable. Miras el reloj, miras el jamón y decides que hoy tampoco toca.

Pues bien, Juan Roig ha tomado una decisión drástica para que esto no vuelva a ocurrir, aunque la solución va a cambiar tus hábitos de compra para siempre (y quizá no de la forma que esperas).

Mercadona está probando el llamado modelo T9, un prototipo de tienda que ya funciona en Xirivella (Valencia) y que supone el fin de los mostradores tal y como los conoces.

Hablamos de una transformación total de la superficie de venta que busca, por encima de todo, que no pierdas ni un segundo de tu vida esperando a que te atiendan.

El fin de la venta asistida: Charcutería y Pescadería en el punto de mira

La noticia ha caído como una bomba entre los clientes más tradicionales: Mercadona planea eliminar la venta asistida en secciones clave.

Esto significa que esos mostradores donde pedías "cuarto y mitad" de York o que te limpiaran el pescado tienen los días contados en este nuevo formato de tienda.

La apuesta de la cadena es clara: todo al libre servicio. El producto llegará ya cortado, envasado y listo para que lo metas en el carro sin mediar palabra con nadie.

La intención es eliminar las "fricciones" y las esperas, optimizando el tiempo del cliente y la productividad del personal de tienda.

Para nosotras, esto supone un choque cultural importante, especialmente en un país donde nos encanta elegir la pieza de pescado que nos mira desde el hielo.

La fusión inesperada: 'Listo para comer' cambia de sitio

Pero los cambios no se quedan en la zona de frescos. La famosísima sección de 'Listo para comer', que ha sido el salvavidas de nuestras cenas durante años, también se mueve.

En el nuevo modelo T9, los platos preparados dejan de tener su propio espacio independiente para fusionarse con la panadería y bollería.

¿El objetivo? Crear un pasillo único de "conveniencia" donde puedas coger el pan, la tortilla de patatas y el postre en apenas tres pasos.

Es una estrategia de eficiencia pura. Mercadona quiere que el flujo en la tienda sea vertical y rápido, evitando que los clientes zigzagueen por el local buscando comida rápida.

¿Por qué este cambio ahora? El secreto del modelo T9

Detrás de este movimiento no solo hay una cuestión de comodidad, sino una ingeniería logística profunda para ahorrar costes y bajar precios a largo plazo.

El formato T9 da un protagonismo absoluto a los productos colocados directamente sobre palé. Menos manipulación significa menos tiempo de reposición.

Los pasillos se vuelven más amplios, permitiendo que las máquinas y los empleados se muevan con una velocidad que hasta ahora era imposible en las tiendas antiguas.

Además, verás una estética mucho más sobria. Se acabó la cartelería excesiva y los colores chillones; ahora manda el orden visual y la calma.

(Sí, parece que Mercadona quiere parecerse un poco más a un centro logístico eficiente que a un mercado de barrio convencional).

Lo que ganas (y lo que pierdes) como consumidor

Si eres de las que odia las colas, este cambio te va a parecer un regalo del cielo. Entrar, coger y salir será más rápido que nunca.

Sin embargo, perdemos ese toque humano y la posibilidad de personalizar el corte de nuestros alimentos favoritos.

El ahorro de tiempo es el beneficio estrella, pero el precio a pagar es una experiencia de compra algo más fría y automatizada.

Atención: Este modelo se encuentra en fase de pruebas, pero los resultados en Valencia determinarán la velocidad con la que llegará a tu barrio.

Por ahora, las aperturas de este 2026 ya están integrando elementos de esta nueva arquitectura que busca ganar la batalla de la rapidez.

¿Estamos preparadas para decir adiós definitivamente al contacto con el pescadero de confianza? El mercado dice que sí, pero nuestro corazón de barrio quizás tarde un poco más en aceptarlo.

Solo queda esperar a ver cómo responde el bolsillo, que al final es el que siempre tiene la última palabra en el súper.