Viernes, 23 de Agosto de 2019

Tienes miedo a los grados que quedan por llegar, ¿verdad? Ya, nosotros llevamos dos semanas pensando dónde nos vamos a meter cuando Zaragoza arda y podamos freír huevos en el asfalto. Y pensando, pensando, hemos dado con unos cuantos refugios más allá de ir a la piscina o huir a Salou y alrededores.

Vamos a empezar por la terraza del Alma Mater Museum de Zaragoza, para desayunar. Seguro que has pasado por la puerta, te ha parecido hermoso pero no te has asomado a ver su cafetería, con mesas en el exterior con sombra todo el día, en el patio del Palacio Arzobispal, que estaba entre el Puente de Piedra y la catedral del Salvador.


Publicidad


Vaya, no te da tiempo a ir a Salou y volver en el día, alguien tiene que levantar el país este verano. ¿Quieres arena? Pues a las playas del Ebro, que, vale, no hacen olas, pero bien puedes estar tomando el sol en sus tumbonas o en tu pareo e irte a remojar cada 10 minutos, el tiempo de secarte (con suerte). El agua no lleva yodo, pero jura que el sol te va a pegar de vellón, ¡ponte protección, hidrátate y abusa de sombrilla!

Por las calles de la Magdalena hay una curiosa disposición gracias a la cual parece que siempre da la sombrita.

En ese entramado se sitúa el Alkareni’s Bazaar, un restaurante de muros gruesos recubierto de cuadros y souvenirs traídos de allende los mares por su propietaria para que tú viajes con la imaginación (ya que no puedes estar en Siberia) y te dejes transportar por su comida exótica adaptada a todos los paladares, sin estridencias.

Aunque no te lo creas, el té con menta te regulará la temperatura y sentirás menos el calor. También está el Sherman’s con su aire acondicionado para un buen vermú con gilda antes de ir a gozarte una buena mariscada en la terraza de Los Cabezudos.

“Es que me metería en un bunker”. Ale hop, tus deseos se pueden hacer realidad en el Bunkerbar, que al entrar parece la jungla, pero al fondo del todo alberga el reservado, un auténtico búnker donde refugiarse con la familia o los amigos a comer esos arroces espectaculares en plancha.

Podéis compartir muchas variedades, pero haceros un favor enorme: atreveos con la olla de plancton con borrajas y calamar, ¡que no necesitáis ir al tres Estrellas Michelín de Ángel León en Cádiz para probarlo y es exquisito!

El picoteo (reales los carabineros de las croquetas y las láminas de foie… de miedo) da para probar toda la carta y no salir de allí hasta que refresque de madrugada.


Publicidad


En La Lobera de Martín han tenido la fantástica idea de poner difusores de agua en su pasaje, de modo que te haces a la idea de estar en una terraza pero sin ese sol amenazante sobre tu coronilla.

No es Ibiza, cierto, pero puedes hartarte de marisco, gozar de su menú de muy buena calidad-precio o pedirte un chuletón a la piedra especificando que no sea grasa la mitad de la pieza de un kilo.

Para ir de difusor en difusor, cruzando Puerta Cinegia tienes la maravillosa Terraza Libertad con sus cortinillas de agua y el mejor servicio de la hostelería zaragozana, no estarás ni un minuto sin tu copa de cava.

Una buena cerveza fresquita para pasar el calor veraniego / Cierzo Brewing Co

“Con este calor solo apetece una cervecita”. No, hijo, no tomes agua, te vaya a dar algo. Tú te hidratas con cerveza, venga, aceptémoslo y vayamos a lo práctico: el Cierzo Brewing Co es tu lugar en el mundo, básicamente porque, como fabrican allí su propia cerveza artesanal, nunca se van a agotar las existencias.

Te darán de comer (bien) para empapar la Gol de Nayim Golden Ale o la Calanda Doble IPA de melocotón, entre otras tantas creaciones propias.


Publicidad


¿Dónde se puede estar bien cerca de la explanada de la Plaza del Pilar, que es más o menos como el desierto de Los Monegros en pleno agosto? Pues en sus sótanos, ahí, bajo tierra, cuánto más cerca del cauce del Ebro, más fresquito.

La sombra de las estrechas calles del ‘Tubo’ para refugiarse del verano / HOY ARAGÓN

Y para eso están los del restaurante El Real, que no por estar en el enclave más turístico de la ciudad ha perdido su calidad, y además, se sitúa en uno de los escasos pasajes-galería de estilo modernista que quedan en pie en toda España, junto al Pasaje Gutiérrez de Valladolid y al Pasaje de Lodares de Albacete.

Nos vamos a otro pasaje donde parece que no pasa el tiempo ni el calor. En el mítico Caracol, otrora llamado Centro Independencia, se ha diseñado su propio oasis el mejor coctelero de Aragón, Roger Guevara, donde está elaborando cócteles con probióticos que están deliciosos y superrefrescantes a la par que sanos, incluso sin alcohol, como el Mandarina Grill con shurb de menta–jengibre.

El Se te va la olla no se llama así por casualidad, la kombucha lo hace chispeante. Y ya que hablamos de cócteles, que están de moda, si estás por el Tubo, prueba los caribeños de Distrito México al caer la noche o cualquier Spritz de la larga lista del Bloody, recién inaugurado la calle San Miguel. Todo lo que lleve burbujas y hielo es tu aliado.


Publicidad


No nos olvidamos de las zonas residenciales, y no hay calor que pueda con los arroces del Bulebar en su terraza climatizada, al igual que la del Jena, que cuenta también con parque infantil para que todos los miembros de la familia sobrelleven el veranito a su manera. Y que septiembre nos pille congelados.