Jueves, 22 de Agosto de 2019

Cristóbal Balenciaga, uno de los grandes modistos de la historia, que vistió a actrices como Ingrid Bergman o Ava Gardner, buscaba la “esencia” y con esa “sutileza” que define la alta costura de este “maestro de maestros” se ha recogido su obra en el IAACC Pablo Serrano de Zaragoza donde se exhiben trajes hasta ahora nunca vistos.


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La muestra se convierte en un “paseo agradable” que “no avasalla al espectador” sino que es “sutil” como la obra de este modisto español que nació en Guetaria (Guipúzcoa) en 1895 y vistió a la alta burguesía de los años cincuenta y sesenta.

Con estas palabras define la exposición su comisario, Pedro Usabiaga, con motivo de la inauguración que se celebró ayer miércoles en el museo Pablo Serrano en Zaragoza y que despertó gran expectación, como demostró la afluencia de público.

TRAJES ÚNICOS

El reclamo han sido los 36 trajes, algunos nunca vistos, de colecciones privadas; ochenta fotografías y siete pinturas que componen esta muestra llamada ‘El siglo de Balenciaga’.

Porque el siglo XX es precisamente el hilo conductor de la exposición, un tiempo “convulso”, cuyos acontecimientos afectaron también a la vida y obra del modisto.

Mediante este recorrido articulado en seis partes, que se inicia en sus comienzos, cuando abre en San Sebastián su primera casa de costura en 1915 o se instala en París en 1937, el espectador descubre la “evolución” del artista que camina por los años cincuenta, sesenta y setenta.


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“Vemos los comienzos, la Belle Époque, la llegada a París, las casas de alta costura, la llegada de la minifalda, detalles que se cuentan en la cronología y que de alguna forma marcan el siglo XX”, indicó Usabiaga.

Algunos de los trajes de chaqueta y vestidos que se exponen en la exposición no se habían mostrado hasta ahora. Pertenecen, en su gran mayoría, a colecciones privadas, como el diseño de fiesta de gasa estilo imperio con flor roja de tela de tul en el escote de la colección de Pilar de Yarza y Mompeón.

Todas estas obras comparten la sencillez de los diseños del modisto que hacía una alta costura “muy sutil” y llevaba la “elegancia hasta el extremo“. “Se quedaba con la esencia de las cosas en la forma de construir un traje chaqueta y que se manifestaba en no poner un botón por poner sino porque tuviera sentido”, manifestó.

Eso sí, trajes sencillos pero con una “auténtica arquitectura” interior. Los diseños de novia ocupan también un espacio destacado en la sala, donde no falta el conocido color ‘rosa balenciaga’, así como la alta costura de otros creadores de su tiempo. Así, se exhiben vestidos de Hubert de Givenchy, Manuel Pertegaz, Asunción Bastida o Pedro Esteban.


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LA CONEXIÓN CON ZARAGOZA

Y, aunque pasa casi desapercibido, la exposición incluye un cuadro de Francisco de Goya llamado ‘Dama con mantilla’; el artista aragonés fue fuente de inspiración para el modisto, como reflejan las mantillas, encajes, toreras y pasamanerías de su obra.

Balenciaga tuvo también conexiones con Aragón y así se refleja en la exposición con la aportación del historiador Enrique De la Fuente. Su último proyecto, una línea de ‘Prêt-à-porter’, está vinculado a Textiles Tarazona y una de sus modelos, María Nieves ‘Meyes’, quien trabajó en la Maison Balenciaga en París, era natural de Zaragoza.

‘El siglo de Balenciaga’ podrá verse en la capital aragonesa hasta el 19 de mayo. Después, viajará al ‘Espac d’art contemporain’ de Bayona (Francia).