Sabado, 25 de Septiembre de 2021

La Cartuja Baja es un barrio rural de Zaragoza cuyo nombre y origen proviene del Monasterio de la Inmaculada Concepción. Durante muchos años, antes incluso de que existiera el por aquel entonces pueblo de La Cartuja, en él habitaron monjes cartujos. La construcción, conocida también como Cartuja (al tratarse de un monasterio de esta Orden religiosa) tiene sus orígenes en las aportaciones patrimoniales de los señores Alonso de Funes y Villalpando y su esposa, Jerónima Zaporta, a la que hoy en día se dedican calles en el barrio y varias asociaciones llevan su nombre.

Así, lo que ahora se ve como un barrio rural cercano a Zaragoza, fue en su día un grana Cartuja donde se alojaban monjes de la congregación. Además, la actual parroquia del barrio fue, en realidad, la iglesia del monasterio durante dos siglos. Su origen se remonta al siglo XVII y actualmente sigue siendo un instrumento de divulgación del patrimonio del barrio de La Cartuja, situado a escasos cinco kilómetros de Zaragoza. Además de las visitas ordinarias, entidades como la Asociación de Vecinos Jerónima Zaporta organizan de vez en cuando actividades extraordinarias que dan a conocer la vida de la orden de los cartujos en estas dependencias.

De esta forma, se trata de promocionar La Cartuja como enclave turístico con el monasterio, declarado Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, como gancho. Aunque su estado de conservación presenta graves deficiencias, causadas fundamentalmente a raíz de la desamortización de Mendizábal, de la Cartuja original todavía se conservan la portería, la hospedería y la iglesia.

Pese a que desde aquel hito el monasterio se repartiera en lotes, cavando su propia tumba, su caso llama la atención. Y es que primero fue el complejo monástico y, después, el pueblo (y actual barrio rural). Una extraña transformación, única en la historia, que muestra la evolución urbanística que se produjo alrededor del monasterio. Como curiosidad, su emplazamiento no era el que los cartujos pensaron en origen para su nuevo hogar. En realidad, querían que se construyera cerca de Alcañiz pero por el asedio de las tropas francesas de la Guerra de Secesión en la zona, tuvieron que cambiar de idea. Pese al recelo de instalar el monasterio en Zaragoza por la cercanía de la cartuja de Aula Dei, finalmente, y gracias a la insistencia de Jerónima Zaporta, se construyó en este lugar.

Situado en la carretera de Castellón, el actual barrio de La Cartuja Baja tiene una densidad de población de unos 2.000 habitantes. Está conectado con el centro de Zaragoza con autobús urbano y los vecinos de toda la vida conviven con otros para los que es un barrio dormitorio. La Cartuja Baja es también destino o punto de salida de varias rutas naturales que recorren el entorno de la capital aragonesa. El llamado Camino Natural del Ebro conecta a pie o en bici el centro de Zaragoza con este barrio rural. Ya allí, destaca el galacho de seis hectáreas de aguas libres en el tramo medio del valle del Ebro. Se trata de un antiguo meandro, abandonado por las sucesivas modificaciones del cauce del río. Está declarado como Reserva Natural y alberga uno de los ecosistemas ribereños mejor conservados de Aragón. 

Publicidad