Martes, 19 de Octubre de 2021

Zaragoza es una ciudad que no ha tratado especialmente bien a su patrimonio histórico artístico. Los ejemplos de grandes edificios que se han derribado, que se han dejado caer, o que se han abandonado, se cuentan por decenas.

Pero además, el mobiliario urbano, o las fuentes, esculturas y monumentos de la vía pública, no han recibido un trato mucho mejor. En unos casos, desaparecieron sin más, en otros, se movieron sin criterio alguno y de forma constante. En en algún caso, más que el baúl de la Piquer.

Hoy, algunos de estos monumentos podemos verlos en un emplazamiento diferente del que fueron planteados. En unos casos, el traslado definitivo ha sido un desatino, en otros, un completo acierto. Y hoy, hemos querido hacer un poco de memoria para preparar una pequeña selección con algunos de estos monumentos viajeros.

QUIOSCO DE LA MÚSICA

El Quiosco de la Música, en Plaza de los Sitios / Archivo Municipal de Zaragoza M. Arribas

El Quiosco de la Música es uno de los mejores ejemplos del modernismo zaragozano. Fue diseñado por los arquitectos José y Manuel Martínez de Ubago y Lizarraga con motivo de la Exposición Hispano Francesa de 1908, y en origen, estuvo en la plaza de Los Sitios. Sus formas ondulantes y orgánicas, y el uso de materiales típicos del modernismo como el hierro, le dan un aspecto lleno de magia.

Quiosco de la Música Zaragoza

El Quiosco, en el andén central del Paseo de la Independencia / Fototipia Thomas, Barcelona

Y lamentablemente, además de pasar desapercibido en su ubicación actual al estar en un lugar fuera del contexto para el que fue creado, este monumento ha sufrido un sinfín de traslados. En 1912, tan solo 4 años después de su inauguración, fue trasladado al Paseo de la Independencia. En 1924, volvió de nuevo a la actual Plaza de los Sitios. Y allí estuvo, hasta que el Ayuntamiento decidió en los años 60, trasladarlo de forma definitiva al Parque Grande, lugar en el que permanece en este momento, oculto por los árboles, y a merced de los vándalos.

FUENTE DE NEPTUNO

La fuente de Neptuno, en la actual Plaza de España / Charles Clifford, Archivo Municipal de Zaragoza

La fuente de Neptuno, o de la Princesa,  fue creada por Tomás Llovet, y fue la primera fuente de agua potable monumental que tuvo Zaragoza. La primera piedra se colocó en 1833, en conmemoración del juramento de la futura Isabel II como heredera de la corona, en la entonces Plaza de San Francisco, después llamada de la Constitución y hoy de España. La fuente, en uso desde 1845, está rematada por la figura del dios Neptuno, de pie, y con su tridente, mientras que el agua mana de la boca de cuatro delfines. La imagen se inspira en la fuente del mismo dios que hay en el centro de Madrid.

La fuente de Neptuno, instalada en la Arboleda de Macanaz / Gerardo Sancho, Archivo Municipal de Zaragoza

En 1902 fue desmontada para construir en su lugar el monumento a los Mártires de la Religión y la Patria l, la fuente que podemos ver en la actualidad en Plaza de España. Tras ser desmontada, el ayuntamiento decidió trasladarla a Balsas de Ebro Viejo, aunque ante la falta de recursos económicos, el municipio decidió almacenarlas en sus talleres de cantería. En 1935, fue montada en la Arboleda de Macanaz, y en 1946, el Ayuntamiento decidió instalarla de forma definitiva en el Parque Grande, en la plaza de la Princesa, lugar en el que actualmente sigue encontrándose a fecha de hoy con un deficiente estado de conservación. De hecho, si pasáis por allí y os fijáis, a la escultura del dios le falta un brazo, y un tridente.

FUENTE DE LA SAMARITANA

La fuente de la Samaritana, en la plaza del Justicia / Ayuntamiento de Zaragoza

Hoy, nos encanta ver la fuente de la Samaritana con el fondo de la iglesia de San Cayetano. Originalmente, se instaló en la plaza de la Seo en 1886. Fabricada en hierro  fundido en los talleres de Averly, esta fuente seguía modelos artísticos procedentes de Francia, un país en el que existen numerosas fuentes dedicadas  a la Belle Samaritaine.

La fuente de la Samaritana, en la plaza de la Seo / F. Blasi, Archivo Municipal de Zaragoza

En 1962, la fuente fue desmontada de su ubicación original con motivo de las  plaza de la Seo, y se trasladó al Parque de Bruil. Y desde allí, dos años después se trasladó a su ubicación actual, en la plaza del Justicia.

FUENTE DEL BUEN PASTOR

Fuentes monumentales de Zaragoza

La fuente del Buen Pastor, cuando estaba en Constitución / Gerardo Sancho, Archivo Municipal de Zaragoza

La fuente del Buen Pastor es otra de esas fuentes monumentales que no han parado de moverse por la ciudad. Fue creada en 1855 por Dionisio Lausén para ser instalada en el antiguo Matadero de Zaragoza, un precioso edificio construido por el arquitecto Ricardo Magdalena.

La fuente, en el patio del antiguo Matadero / Jordana de Pozas, Archivo Municipal de Zaragoza

En los años 70, cuando el matadero fue clausurado, la fuente del Buen Pastor se trasladó hasta el Paseo de la Constitución. Y allí estuvo, embelleciendo este paseo, hasta el mes de mayo de 2006, cuando la fuente y la  la reproducción de la escultura del Buen Pastor fue devuelta al antiguo Matadero, hoy reconvertido en Centro Cívico Salvador Allende. En el lugar del Buen Pastor de Constitución, hay una pequeña fuente que pasa prácticamente inadvertida por los paseantes.

ESCULTURA DE AUGUSTO

Escultura

Augusto, en una ajardinada plaza Paraíso / Archivo Municipal de Zaragoza

La escultura de César Augusto, copia del Augusto de Prima Porta conservado en los Museos Vaticanos, también ha viajado sin descanso desde que el gobierno de Mussolini la regalara a la ciudad en 1940 para celebrar el origen romano de la capital aragonesa.

Monumentos de Zaragoza que han sido trasladados

La escultura de Augusto, sobre un pedestal junto a las murallas romanas / Archivo Municipal de Zaragoza

La escultura del fundador de la ciudad se situó en la plaza de Paraíso en 1940, y allí estuvo hasta 1950, cuando la plaza fue reformada. De allí, fue trasladada hasta el Ayuntamiento de Zaragoza. Después, se marchó junto a la muralla romana, antes de ser devuelta a la plaza de Paraíso de nuevo. Y desde finales de los años 80, está vigilante junto a la muralla romana. Primero, integrada en una pequeña fuente junto a una ranita, y desde la reforma de la zona por el paso del tranvía, en solitario sobre un pedestal.

¿Se te ocurren más monumentos que hayan sido trasladados desde su ubicación original a otro punto de la ciudad?

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