Viernes, 23 de Agosto de 2019

Recientemente un hostelero con problemas económicos se ha hecho famoso por devolver un sobre con cuarenta mil euros a su legítima propietaria.

Un acto tan simple resulta un golpe de aire fresco para esta sociedad, demostrando que aun existen personas que empatizan con los demás y son capaces de actuar correctamente sin anteponer sus situaciones personales.

Mucha gente ha podido estar en una situación similar y encontrarse en la calle una cartera, un móvil o una pulsera de cierto valor y ha dudado entre comunicar a las autoridades dicha situación o callar para siempre y adjudicarse el bien en concreto.

Puede parecer intrascendente, al margen de conceptos morales, el hecho de apropiarse de un bien sin dueño conocido y no entregarlo a las autoridades pero todo lo más lejos de la realidad.


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El Código Penal regula la apropiación indebida en el art. 253, si bien los supuestos de hecho que exponemos se recogen en 254 CP: “Quien, fuera de los supuestos del artículo anterior (art. 253), se apropiare de una cosa mueble ajena, será castigado con una pena de multa de tres a seis meses. Si se tratara de cosas de valor artístico, histórico, cultural o científico, la pena será de prisión de seis meses a dos años. Seguidamente en su apartado segundo establece: 2. Si la cuantía de lo apropiado no excediere de 400 euros, se impondrá una pena de multa de uno a dos meses».

Como recoge el propio Código Penal las penas oscilan entre la pena multa de tres a seis meses o pena de prisión de seis meses a dos años si se tratase de cosas con valor artístico, histórico, cultural o científico. En caso de que el bien tuviese un valor no superior a cuatrocientos euros la pena sería una multa de uno a dos meses.

¿PERDIDO O ABANDONADO?

El Tribunal Supremo ha venido a aclarar que el Código Penal persigue la no devolución de una cosa perdida, no la de un bien abandonado. 

Para determinar qué es una cosa perdida habrá de estar a la experiencia, al ánimo de lucro de los actos y a la naturaleza del bien junto a criterios de verosimilitud o probabilidad.

Como ejemplo sirva que no sería lógico pensar que una persona deje abandonado un ordenador portátil valorado en seiscientos euros y que parece más verosímil que lo haya perdido.


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En definitiva, queda claro que si una persona se encuentra un bien perdido por un tercero debe ponerlo a disposición de las autoridades para encontrar a su legítimo propietario.

Si no se hace por una cuestión de puro civismos que al menos sea por las posibles consecuencias penales que puede conllevar apropiarse dicho bien.

*Diego Lázaro Tobajas es abogado, administrador de fincas y socio-director de Lázaro & Asociados

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