Viernes, 06 de Diciembre de 2019

Centenares de manifestantes separatistas permanecen en el punto fronterizo de La Jonquera (Girona), tras pasar la noche en tiendas de campaña y en el interior de vehículos, y mantienen, por segundo día, el bloqueo en la principal vía de conexión por carretera entre España y Francia.


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Los concentrados por la convocatoria de Tsunami Democràtic en protesta por la sentencia del procés mantienen la posición ante un nutrido cordón de policías franceses, ya que el corte de la autopista comienza en la línea entre países pero avanza unos metros hacia el interior del territorio galo.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, apoya los cortes de la autopista: “Este país defiende el derecho a la protesta. Quien tiene que ponerle fin al conflicto político es Pedro Sánchez”, ha explicado en Catalunya Radio esta mañana ante el corte delictivo de la vía de conexión transfronteriza.

Los manifestantes, ataviados con esteladas y con simbología independentista, entonan canciones desde primera hora de la mañana, algunos alrededor del fuego de pequeñas hogueras encendidas para calentarse.

Los manifestantes de Tsunamic Democratic cortan la AP-7 en la Jonquera / Reuters

La cocina de campaña que se ha instalado en la zona comienza a prepararse para ofrecer desayunos a los concentrados después de casi 24 horas de corte del tráfico en la autopista AP-7 y su continuidad en Francia, la A9.


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Diferentes barricadas bloquean la circulación en el punto fronterizo entre España y Francia y el lugar en el que un buen número de manifestantes se sitúa ante la línea policial francesa.

La red viaria en la zona continúa saturada como sucede en la N-II, donde se desvía la circulación de la AP-7, una situación que los manifestantes pretenden mantener hasta este miércoles

EL PASO POR EL PIRINEO

Los altercados de los radicales separatistas en la principal vía de conexión entre España y Francia reabren la idea de iniciar la conexión por los Pirineos aragoneses. La llamada Travesía central (TCP) del Pirineo es un proyecto que consiste en uniría la red ferroviaria española a la europea a través de un corredor de altas prestaciones que atraviese el Pirineo central, mediante un túnel de baja cota.

La intención de proyectar este eje de conexión entre los dos países no sólo se sustenta en datos económicos, también por la seguridad jurídica para miles de empresas al conectar territorios en todo el país alejados del radicalismo o los altercados incentivados por el nacionalismo catalán.

Decenas de informes oficiales aluden a que sería un proyecto vital para la mejora de las conexiones entre España y el resto de la Unión Europea, y que pese a ser multimodal (para mercancías, personas, vehículos, digital…) sería altamente beneficioso para las empresas desde el punto de vista logístico.

Se trata de un corredor central prioritario, de una alta capacidad y grandes prestaciones, que partiendo de los puertos de Sines (Lisboa) y Algeciras atraviesa toda la Península Ibérica y los Pirineos por medio de un túnel, para conectar con París y de ahí con el resto de Europa, distribuyendo mercancías procedentes de Asia, África y América al resto de la UE.


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Es un proyecto clave que optimizaría su posición preferente en las rutas mundiales de navegación aérea y marítima. Las zonas de producción y consumo de Madrid, Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Extremadura se verían enormemente beneficiadas.

Haría una fundamental labor geoestratégica como eje vertebrador y ‘reequilibrador’. Conseguir una nueva salida por el centro de los Pirineos es fundamental por motivos económicos, logísticos, sociales, medioambientales, culturales y geopolíticos.

UN PROYECTO OLVIDADO

Pese al interés que genera este corredor por los Pirineos, el proyecto no se percibe como factible a medio plazo ni por el gobierno de España ni por el gobierno aragonés. Ambos gobiernos han aludido en declaraciones públicas que, por criterio presupuestario, prefieren dar prioridad a la reapertura del túnel transfronterizo de Canfranc.

Una conexión más limitada, con menos impacto económico y que imposibilitan un gran volumen de tránsito internacional.

El proyecto está enterrado. E incluso uno de los argumentos con los que se defendió la TCP no se concibe por los gobiernos de España y de Aragón. La TCP supondría una pieza de seguridad para las comunicaciones transfronterizas y para la geopolítica.

Sería una conexión transfronteriza que frenaría la inestabilidad económica en la volubilidad de los nacionalismos catalán y vasco.


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